Buscan evitar la discriminación en la donación de sangre

Quieren modificar la ley de Donación de Sangre e impedir que la orientación sexual sea un impedimento para donar.

(parlamentario.com) El presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, presentó un proyecto para modificar el artículo 21 inciso 3 de la Ley 22.990, sobre Donación de Sangre, a fines de establecer que se podrá “obtener toda información relacionada con la salud de donantes y receptores para la adopción de las medidas de prevención o corrección que sean necesarias”.

Acompañan con su firma Alfonso Prat Gay (CC), Patricia Bullrich (UPT), Victoria Donda Perez (Libres del Sur), Oscar Albrieu (FpV), y los radicales Manuel Garrido, Miguel Bazze, María Luisa Storani, Elsa Álvarez y Eduardo Costa.

La iniciativa también reza que la “evaluación de la salud del donante sólo se realizará sobre la base de una evaluación individual y con sustento en condiciones o comportamientos de comprobada relevancia científica. No podrá indagarse sobre la orientación sexual de una persona y esa orientación no podrá considerarse un impedimento genérico para donar. Los protocolos para interrogatorios utilizados para obtener información sobre la salud de donantes y receptores serán públicos y debidamente debatidos”.

“El propósito de este proyecto de ley es modificar la Ley de Sangre de 1983 con el fin de establecer criterios generales antidiscriminatorios para los interrogatorios realizados a los potenciales donantes de sangre”, explicó Gil Lavedra.

Aclaró que, “sin embargo y pese a la promoción de la donación de sangre y las necesidades no cubiertas que existen en nuestro país, encontramos que los actuales interrogatorios realizados a los potenciales donantes y regulados por el decreto 1338/04 atentan contra la misma, soslayando los derechos a la igualdad, intimidad y a la elección de preferencias y/u orientación sexuales”.

Por otra parte, afirmó que “las preguntas que se realizan en los distintos servicios de hemoterapia a los potenciales donantes cubren un amplio aspecto respecto sus preferencias y/u orientación sexual; específicamente, si tuvo relaciones con personas de su mismo sexo en el último tiempo, si estuvo con hombres que hayan mantenido relaciones con hombres en el último tiempo, si tuvo relaciones más allá de su pareja, entre otros”.

“Las respuestas afirmativas a estas preguntas tienen como principal consecuencia el impedimento para donar sangre a las personas gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales y a quienes no tienen parejas estables”, agregó. “Creemos que el punto en esta cuestión no es la orientación sexual de cualquier persona, sino si la misma realiza prácticas inseguras para su salud y atenta contra la donación segura de sangre”, afirmó Gil Lavedra.

Sostuvo que, “la donación de sangre en la Argentina es insuficiente y existen campañas públicas para incentivarla. La Argentina actualmente presenta una donación de carácter familiar, de reposición y sólo el 10 por ciento corresponde a la modalidad deseada”.

Gil Lavedra dijo que las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud invitan a seguir trabajando en la concientización: en los últimos tres años, se incrementó casi un 38 por ciento la cantidad de donantes en distritos como la provincia de Buenos Aires, según datos del Ministerio de Salud provincial.

“Desde 2007, la cantidad de donantes solidarios, es decir, aquellos que no donan para reponer sangre utilizada por un ser querido sino por compromiso social, pasaron del 22 al 35 por ciento en la provincia de Buenos Aires. Entre los más proclives a donar en forma voluntaria se encuentran los jóvenes y las mujeres. Además, aumentó la calidad de los donantes, ya que bajó la edad promedio de quienes donan al pasar de 40 a 36 años, entre los hombres, y de 39 a 35 años, entre las mujeres”, señaló.

“Entendemos que en ningún caso la orientación sexual de las personas puede ser un obstáculo para la donación de sangre. Es necesario en este aspecto contar con sistemas de detección precoz de enfermedades de transmisión sexual y con un interrogatorio eficaz, pero no discriminatorio para avanzar hacia una mejor política pública de salud en nuestro país”, concluyó Gil Lavedra.

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