3° Congreso Argentino de Auditores y Gerentes de Salud
Organizado por la Asociación Argentina de Auditoría y Gestión Sanitaria, el 28 de agosto, desde las 9 hs, el salón Canciller del Hotel Presidencial dará cita al “3° Congreso Argentino de Auditores y Gerentes de Salud”.

«La relación entre avance tecnológico y gasto sanitario afecta la sostenibilidad del sistema a corto plazo. Es decir: ¿podemos afrontarlo? Y con relación al futuro: ¿a dónde vamos a llegar? La cuestión central es si las nuevas tecnologías valen la pena, si aportan a la salud y al bienestar de la población más de lo que cuestan”, plantea D’ Aste al explicar porqué desde SADAM escogieron centrar el “3° Congreso Argentino de Auditores y Gerentes de Salud” en esta temática.
D’ Aste estará a cargo de la apertura del encuentro, a primera hora de la mañana del 28 de agosto, para luego dar paso al programa planteado, que estará dividido en dos partes. Una que abordará las necesidades de nueva tecnología y la posibilidad de adquirirla a través de las conferencias de apertura, a cargo del Dr. Rubén Torres, y la de cierre, por cuenta de los economistas Aldo Pignanelli y Miguel Peirano. En tanto, el otro aspecto que se abordará serán las miradas de los actores que debaten cotidianamente sobre el uso, la adecuación y el costo-efectividad de las nuevas tecnologías: los innovadores, los prestadores del sistema de salud y los financiadores. (Para ver el programa completo ingrese aquí)
“El encuentro está dirigido a funcionarios, empresarios de la salud, profesionales y jueces, los que muchas veces deciden sobre dar o no un producto o tratamiento innovador. Sin olvidar a los medios de difusión que al informar sobre avances de la ciencia introducen a sus audiencias en expectativas anheladas, aunque no siempre comprobadas científicamente”, cuenta la presidenta de SADAM.
Al ser consultada por los objetivos que se trazan como organización de la salud al organizar este Congreso, Patricia D’ Aste manifiesta que “en EEUU las innovaciones terapéuticas para tratar el infarto, la depresión, el bajo peso al nacer de los niños y las cataratas valieron la pena, aunque los resultados no son concluyentes para el cáncer de mama. Otros países como España, gracias al avance tecnológico para tratar el infarto agudo de miocardio, redujeron a la mitad la mortalidad intrahospitalaria entre 1980 y 2003, como demuestran estudios autorizados. Con esto, me interesa graficar que el avance de las tecnologías médicas explica entre el 33% y el 50% del aumento del gasto sanitario”.
La referente de SADAM continúa explicando que “el ciclo tecnológico es en gran parte externo a los gobiernos, particularmente en países de poco peso global, imponiendo aumentos de gasto cuando aparecen innovaciones efectivas pero costosas en el arsenal terapéutico. Si bien a largo plazo algunos avances ahorrarán costos generales, sobrecargan los presupuestos del sector público y de la seguridad social a corto plazo, amenazando la sostenibilidad del sistema sanitario. Pero no toda innovación es un adelanto, mejora la salud o es costo-efectiva. La coste-efectividad, que ha ganado su estatus de principio aceptado para la incorporación y uso de nuevas tecnologías, no siempre se tiene en cuenta para priorizar, decidir y actuar. De allí el impulso que ha tomado el reclamo por vía judicial de novedades a las cuales nadie siguió su efectividad”.
“Nuestro objetivo –afirman desde SADAM- es escuchar las opiniones de los protagonistas, analizar alternativas y vislumbrar si son viables o no; considerar posibles marcos regulatorios pero, fundamentalmente, nos enrolamos en la convicción de que la tecnología debe ser accesible a toda la población, segura y costo-efectiva para el sistema de salud argentino. Si no lo abordamos sistémicamente corremos el riesgo de que la brecha entre los más pobres y los más ricos aumente mucho más en términos socio sanitarios”.
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