A 40 años del último caso de Viruela en América
El 19 de abril de 1971 se produjo en Brasil el último caso de viruela registrado en América. Esto significó un éxito sanitario gracias al programa de vacunación de ese país.

El 2 de marzo de 1971, dos niños en la fase eruptiva de la viruela fueron admitidos en el Hospital Eduardo Rabelo, en Rio de Janeiro, ocupando un cuarto contiguo al de enfermedades de la piel, donde ambos pénfigos fueron hospitalizados.
El primero de dos casos secundarios fue un hombre de 28 años, admitido en el hospital el 12 de febrero; inició cuadro febril el 23 de marzo y eritema el 27 del mismo mes.
El segundo paciente, un hombre de 18 años, fue admitido el 11 de marzo y presentó síntomas de viruela el 19 de abril. Este fue el último caso de viruela en las Américas.
Los últimos países que notificaron casos de viruela en la Región de las Américas fueron: Brasil, que notificó casos desde 1920 hasta 1971; Argentina 24 casos en 1970, Uruguay 3 casos en 1969 y Guyana Francesa 1 caso en 1968.

Repetidas epidemias han pasado en todo el mundo, diezmando a la población y alterando el curso de la historia. No fue hasta que Jenner demostró hace exactamente 200 años, en 1796, que la inoculación con virus de la enfermedad de los ordeñadores protegía contra la viruela.
Desde su primera reunión en 1948, la Asamblea Mundial de la Salud manifestó su creciente preocupación sobre el problema de la viruela. En 1958 revisó la situación de la erradicación de la viruela en el mundo, y en 1959 recomendó que los países donde la viruela era endémica debían iniciar programas especiales para este propósito.
En los años siguientes un número de países se volvieron libres de viruela, pero en las mayores áreas endémicas de Africa, Brasil y el Sureste de Asia, los progresos hacia la erradicación fueron pequeños. En 1966, la 19va. Asamblea Mundial de la Salud decidió que era necesario un programa intensificado, financiado por el presupuesto regular de la Organización, y solicitó asistencia adicional a los países y a las agencias bilaterales y multilaterales.
El programa intensificado demandó la vacunación de al menos 80% de la población en un período de 2 a 3 años, durante el cual deberían ser desarrollado sistemas de notificación y actividades de vigilancia, que permitirían la detección y eliminación de los focos remanentes de la enfermedad.
La erradicación de la viruela en las Américas y en el mundo, dejó elementos positivos, entre ellos el desarrollo y fortalecimiento de unidades de epidemiología en los Ministerios de Salud y la organización de la vigilancia epidemiológica y programas de control de otras enfermedades transmisibles.
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