Bs As: Banco de Válvulas y Tejidos Vasculares cuenta con más de 100 tejidos para trasplante
Se trata del primer centro de la órbita pública provincial que ofrece sus recursos a los centros quirúrgicos nacionales habilitados para trasplantes. Su apertura fue hace un año.
A un año de la apertura, el Banco de Tejidos Vasculares y Válvulas cardíacas del Cucaiba que funciona en el hospital provincial “San Juan de Dios” de La Plata lleva almacenados más de 100 tejidos valvulares y el trabajo que allí se realiza ya permitió la realización de 55 implantes a pacientes bonaerenses.
Se trata del primer centro de la órbita pública provincial que ofrece sus recursos a los centros quirúrgicos nacionales habilitados para trasplantes. Allí se reciben y procesan válvulas aórticas, pulmonares, conductos aórticos y pulmonares, pericardio, arterias y venas ablacionadas de los donantes. Los especialistas las procesan y preservan en las condiciones óptimas para luego trasplantarlas a los pacientes con cardiopatías, endocarditis bacteriana o en aquellos que requieren el reemplazo de arterias o venas por obstrucción.
El Centro, que está a cargo del director médico del Cucaiba, Gabriel Orlandi y bajo la coordinación de la especialista Mónica Álvarez, se sumó a los otros dos bancos de este tipo que ya existen en el país: el del hospital de pediatría Juan Garrahan y el centro privado de la fundación Favaloro.
Según los datos del Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de Argentina (SINTRA) se procuraron, en los últimos diez años, más de 1.000 válvulas para operaciones cardiovasculares.
Cómo funciona
El primer paso del proceso de preservación se lleva a cabo en el quirófano del Banco, que funciona bajo presurización con un sistema de filtrado de aire y con estricto cumplimiento de las normas quirúrgicas de asepsia para la manipulación de tejidos.
Una vez que se extrae una válvula de un donante cadavérico se la somete a un proceso de “rampa” que consiste en el descenso gradual de la temperatura en la que se encuentra, desde los 37 grados centígrados hasta los 195 grados bajo cero en un equipo de criopreservación, hasta tanto se utilice. Este descenso paulatino evita el deterioro que afectaría a las células si el enfriamiento es brusco.
Paralelamente, se envían muestras al laboratorio del hospital con el fin de analizarlas y determinar su aptitud para ser utilizadas y se asienta la nueva válvula en un registro donde se consigna su medida a la espera de un receptor.
El Banco cuenta también con una criopreservadora que mantiene su temperatura a 80 grados bajo cero. Allí se almacenan arterias, venas y pericardio.
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