Buenos Aires: retiran los saleros de las mesas de los restaurantes

La iniciativa, que se inscribe en el Programa de Hipertensión Arterial de la cartera sanitaria bonaerense, apunta a reducir el consumo de este mineral en la población.

La iniciativa, que se inscribe en el Programa de Hipertensión Arterial de la cartera sanitaria bonaerense, apunta a reducir el consumo de este mineral en la población.

Actualmente, la proporción de sal usada en la elaboración de ese alimento ronda entre 800 y 850 gramos por cada bolsa de 50 kilos de harina, y la Faipa propondrá a los panaderos que no usen más de 750 gramos por cada bolsa de harina.

Se estima que unos 3,7 millones de residentes de la provincia de Buenos Aires padecen hipertensión, y que la mitad de ellos lo ignora. En promedio, cada argentino consume trece gramos de sal por día cuando según la OMS se debería consumir menos de cinco gramos diarios.

En el lanzamiento del programa, el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia, firmó dos convenios: uno con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA), para reducir en un 40 por ciento el nivel de sodio en el pan que se comercializa en la Provincia, y otro con la Unión de trabajadores del turismo, hoteleros y gastronómicos de la República Argentina para eliminar los saleros de las mesas de los restaurantes.

“El consumo excesivo de sal en la población es una de las razones de la hipertensión”, explicó Collia y agregó que, “en promedio, cada argentino consume 13 gramos de sal por día cuando según la OMS se deberían consumir menos de 5. Si en la Provincia pudiéramos bajar 3 gramos el consumo diario evitaríamos unas 2 mil muertes al año, sobre todo, por accidentes cerebrovasculares”.

“Para bajar el consumo se recomendará a los panaderos reducir a 750 gramos la sal por cada bolsa de 50 kilos de harina, es decir 100 gramos menos de lo que se agregaba normalmente”, explicó Rubén Salvio titular de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA).

Por otra parte, para evitar el agregado de sal excesiva, se acordó con la UTHGRA eliminar los saleros de las mesas de restaurantes, a fin de que sólo se adicione sal a las comidas cuando el cliente lo solicite, siempre después de haber probado el plato.

El ministro enfatizó que a la reducción del consumo de sal para morigerar el impacto de esta enfermedad, es necesario sumar otros hábitos saludables, como la cesación tabáquica, el aumento de frutas y verduras en la dieta y la práctica de actividades físicas regulares.

Consultorios on line

El nuevo Programa de Hipertensión prevé la puesta en marcha de un Consultorio On Line, al que se accederá mediante la página web del ministerio de Salud provincial (www.ms.gba.gov.ar) y la producción pública de medicamentos antihipertensivos.

En concreto, el laboratorio de Salud Pública “Tomás Perón”, dependiente de la cartera sanitaria provincial, ya comenzó a producir enalapril, atenolol e hidroclorotiazida, medicamentos esenciales en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Estas drogas serán distribuidas en los establecimientos sanitarios municipales y provinciales para 1.400.000 hipertensos que se asisten en el sector público de la salud.

“Otra de las acciones del nuevo programa consiste en diagnosticar a los que no saben que tienen hipertensión arterial, porque se estima que en esta condición se encuentran la mitad de los pacientes”, explicó Ricardo López Santi, director de Patologías Prevalentes del ministerio de Salud, quien explicó que esta proporción es tan relevante porque, en buena parte de los casos, esta enfermedad no ofrece síntomas hasta que las manifestaciones resultan graves.

Los especialistas explicaron que la hipertensión arterial no es una enfermedad con una única causa y una línea de tratamiento simple y único. Por el contrario, es una condición de riesgo muchas veces silenciosa, que no da síntomas antes de causar un importante daño.

En Argentina, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo afecta a más del 30 por ciento de la población adulta. Además de ser la primera causa de ACV es capaz de dañar el aparato cardiovascular incrementando el riesgo de infartos y de aterosclerosis, como así también de minar la función vital de los riñones.

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