¿Medir el grado de artritis reumatoide en la sangre?

El método de medida, que ya ha generado una patente, se obtiene a través de un análisis rutinario.

Una investigación liderada por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha encontrado una forma de medir cuantitativamente el grado de actividad de la artritis reumatoide en la sangre de cada paciente.

El equipo ha descubierto que el nivel de activación de una proteína implicada en el desarrollo de la enfermedad mantiene una correlación con la gravedad de la dolencia, ha informado el CSIC en un comunicado.

El estudio, publicado en la revista Arthritis & Rheumatism, revela una posible vía terapéutica contra la dolencia y se ha probado en 110 pacientes y 30 individuos sanos.

El método de medida, que ya ha generado una patente, se obtiene a través de un análisis rutinario.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones y de sus tejidos circundantes y puede desencadenar una deformidad progresiva.

Aunque no se sabe cuál es la señal que origina la enfermedad , sí se conocen algunas de las moléculas implicadas en la cadena que provoca la inflamación, según el investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC responsable del trabajo, Jesús María Salvador.

La investigación se centra en el análisis de los mecanismos moleculares que controlan la activación de los linfocitos T.

La actividad de estas células del sistema inmune regula gran parte del proceso inflamatorio asociado a la artritis reumatoide.

A consecuencia de dicha señalización, la proteína p38a, presente en los linfocitos, se activa mediante un proceso de fosforilación, que consiste en la adición de grupos fosfato.

Según sus resultados, este nivel de fosforilación está correlacionado con la actividad de la dolencia.

Hasta la fecha, la vía estándar de cuantificar la actividad clínica de la artritis reumatoide es a través del índice DAS28, un test basado en factores objetivos como el número de articulaciones afectadas, y subjetivos como la valoración de la calidad de vida.

Esta investigación ha demostrado que «existe una correlación entre la actividad de la enfermedad y el nivel de fosforilación de la proteína p38a», afirma el investigador del CSIC.

El equipo investigador ha desarrollado y patentado un anticuerpo que reconoce y mide este nivel de fosforilación en una muestra de sangre.

Para comprobar la efectividad del sistema, 110 pacientes enfermos y otros 30 individuos sanos del Hospital Universitario de La Princesa, fueron sometidos a él.

La prueba reveló que existe una alta correlación entre los resultados obtenidos a través del método del CSIC y los del índice DAS28.

Según las estadísticas, 200.00 personas en España sufren la enfermedad , de los que el 70% son mujeres.

En la actualidad no existe una cura y se utilizan «agentes biológicos de elevado coste», explica el investigador del CSIC.

El trabajo también ha revelado una nueva ruta de señalización a través de la cual se desarrolla la dolencia.

«Nuestro trabajo revela que la activación de tirosinas quinasas de los linfocitos T es un patrón común en pacientes con artritis reumatoide, cuya inhibición tiene potencial terapéutico para bloquear la inflamación», según Salvador.

Aunque las rutas de señalización de enfermedades autoinmunes son muy complejas e involucran a diversas células y componentes moleculares, la descubierta por este equipo se localiza específicamente en las células T.

«Su inhibición provocaría menos efectos secundarios, lo que resulta fundamental para mantener una buena calidad de vida de enfermos con este tipo de enfermedades crónicas», concluye el investigador del CSIC.

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