Se conmemora el Día del Prematuro

La conmemoración, una oportunidad para reflexionar, fue impulsada por la Fundación Europea para el Cuidado de Prematuros (EFCNI) y organizaciones regionales asociadas.

Como desde hace 25 años, este domingo se conmemora el Día Mundial de la
Prematuridad, la excusa perfecta para abordar esta problemática: desde los factores de riesgo hasta la atención neonatal. Los derechos del bebé y sus familias.

Desde 2009, todos los 17 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Niño Prematuro, una fecha para prevenir pero también de ayudar a los pequeños que nacen con esta condición y a sus familias. La conmemoración, una oportunidad para reflexionar, fue impulsada por la Fundación Europea para el Cuidado de Prematuros (EFCNI) y organizaciones regionales asociadas. Los cofundadores internacionales Little Big Souls(África), March of Dimes (EE. UU.) y National Premmie Foundation (Australia) se unieron posteriormente, haciendo del Día Mundial de la Prematuridad una efeméride internacional.

Se considera que un bebé es prematuro si nace antes de la semana 37 de gestación. Cada año nacen cerca de 15 millones de niños prematuros. A partir de 2015, se ha establecido que estos nacimientos son la principal causa de muerte infantil del mundo.

A nivel internacional, la tasa de nacimientos prematuros oscila entre el 4% y el 16% de los niños nacidos en 2020. En nuestro país de los 700 mil nacimientos anuales un 8% nacen prematuros y un 1.2 % son recién nacidos pretérmino con peso menor de 1500 gramos.

Las complicaciones derivadas del nacimiento prematuro son la principal causa de mortalidad entre los menores de cinco años, y en 2019 se cobraron
aproximadamente 900.000 vidas. Las tres cuartas partes de estos fallecimientos podrían prevenirse con intervenciones disponibles que son costoeficaces. En cuanto los bebés luchadores ajenos a esta estadística, algunos pueden desarrollar patologías más o menos graves y en otros caso sólo deberán usar anteojos desde una edad más temprana, o serán más bajos que los niños de su edad.

Contacto familiar y cuidado profesional
Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud decidieron hacer foco en la necesidad de que madres y padres tengan acceso irrestricto a las unidades de cuidados neonatales intensivos (UCI) tras comprobar los beneficios que esto conlleva para el desarrollo del bebé: desde el contacto piel a piel hasta la lactancia directa, pasando por el apego. Ciertamente, los aportes no son sólo para el bebé: para las familias reduce el estrés y la angustia.

Desde el punto de vista profesional, el seguimiento neonatal permite el diagnóstico temprano de problemas. De hecho, los nacimientos pretérmino requieren algunas valoraciones adicionales y seguimiento posterior. Para los bebés nacidos antes de las 34 semanas así como para casos en que se detecten otros criterios de riesgo, el seguimiento debería ser realizado por un equipo multidisciplinario conformado para estos efectos.

Existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de prematurez tales como la maternidad adolescente; el tabaquismo; el consumo de alcohol o drogas; el trabajo con exceso de esfuerzo o exceso de actividad física; las enfermedades maternas crónicas o infecciosas y la detección de embarazos múltiples o complicaciones. En lo que refiere a la prevención, es importante realizar controles antes y durante el embarazo que permitan conocer si existen factores de riesgo y cómo tratarlos.

La mayoría de los bebés prematuros requiere largos períodos de recuperación y seguimiento, por lo que conocer sus derechos fundamentales nos ayuda a ser más conscientes sobre esta condición biológica. En concreto, el recién nacido prematuro tiene derecho a recibir atención adecuada a sus necesidades, considerando sus semanas de gestación, su peso al nacer y sus características individuales. Tiene, como
se dijo, derecho a estar en compañía de su familia todo el tiempo.

Su familia, por su parte, tiene derecho al pleno acceso a la información y participación en la toma de decisiones sobre su salud a lo largo de toda la atención neonatal y pediátrica.

Causas y efectos
“Lo importante son los controles y el trabajo del profesional”, confiesa una mamá que atravesó por esta situación. Según comparte, a partir de una ecografía y de la lectura que el ecógrafo obstetra hizo de la misma descubrió que tenía poco líquido amniótico y debió tener a su bebé en la semana 35.

“Más allá de que nació con bajo peso y de la semana que debió pasar en neonatología, lo importante fue que mi obstetra quiso averiguar por qué una mujer joven, de 31 años, sana y que nunca había fumado había tenido un parto prematuro. Y de los estudios surgió que tengo trombofilia hereditaria. Los estudios, el diagnóstico y el tratamiento hicieron posible que tuviera a mis otros dos hijos a término y con otro tipo de peso”.

En sintonía, se expresan los profesionales: desde la especialista en obstetricia Lorena Claus jefa del Hospital Santojanni Clínica, quien resalta la necesidad de identificar los embarazos de alto riesgo y seguir un plan de control exhaustivo que contemple factores como la presión arterial, el peso materno, y la vitalidad fetal; hasta el bioingeniero y especialista en imágenes de Centro de Servicios Hospitalarios (CSH), Gerardo Luduena Martínez, quien subraya la importancia de la ecografía morfológica a partir de la semana 20 para un examen detallado del desarrollo fetal.

“En CSH reafirmamos nuestro compromiso de proveer el mejor equipamiento médico a las instituciones de Salud”, dice, por su parte, Tomás Piqueras, CEO de la empresa con soluciones especialmente enfocadas en Neonatología, además de tres líneas de ecógrafos.

Según enfatiza, a partir de la vanguardia tecnológica, la empresa apoya a los profesionales en la realización de estudios esenciales para el cuidado de las personas gestantes.

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