Un rol clave en la salud perinatal y la lactancia en Argentina
El 17 de marzo se conmemora el Día de la Puericultura, que se consolida como un rol estratégico para promover salud y bienestar desde el inicio de la vida.

Amamantar no es un acto instintivo que se resuelve en soledad: es un proceso biológico complejo que requiere sostén, escucha y conocimiento técnico. Pese a los avances de la última década, en Argentina menos de la mitad de los bebés recibe lactancia exclusiva a los seis meses, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Frente a esta brecha, el acompañamiento profesional basado en evidencia científica se vuelve determinante, y la puericultura gana protagonismo como disciplina estratégica en el sistema de cuidados.
Desde la gestación y a lo largo de los primeros años de vida, la puericultura promueve y sostiene lactancias como una herramienta clave de salud. “La evidencia científica es consistente: la leche humana no solo aporta nutrientes, sino que contiene componentes inmunológicos y bioactivos que reducen la morbimortalidad infantil y favorecen un desarrollo integral”, indica Soledad Mendez, Dra. en Bioquímica y Puericultora, y agrega: “Dentro de todo el entramado de cuidados perinatales, la puericultura hoy ocupa un rol central para promover y cuidar la lactancia, apoyada en la investigación, la formación continua y la actualización profesional, que impacta directamente en la salud de las familias y en los indicadores sanitarios”.
En 2023, una publicación de The Lancet reafirmó que la lactancia se asocia con menor riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales, síndrome de muerte súbita del lactante y enfermedades crónicas como obesidad y diabetes en etapas posteriores de la vida. En línea con esta evidencia, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad junto con alimentación complementaria hasta los dos años o más, al considerar que se trata de una de las intervenciones más costo-efectivas para mejorar la supervivencia y la salud infantil a corto y largo plazo.
Aunque suele pensarse como algo que “se da solo”, la lactancia no siempre resulta sencilla. Las dificultades de los primeros días, la información contradictoria y las prácticas desactualizadas pueden ponerla en riesgo y generar frustración o abandono precoz. En ese contexto, el trabajo de la puericultura es clave: ayuda a prevenir y resolver problemas frecuentes como dolor, grietas o dificultades en la producción de leche, y acompaña procesos como la relactación, la extracción o la vuelta a actividades fuera de la casa por parte de la persona que amamanta. Su mirada también se adapta a distintas realidades familiares, desde lactancias mixtas o múltiples hasta prematuros, discapacidad o lactancia inducida, entre otras situaciones.
Al mismo tiempo, su labor va más allá de la atención en lactancia como mayormente se asocia. Las y los profesionales de la puericultura trabajan en brindar acompañamiento en sueño infantil, contención emocional, detección temprana de señales de alarma y promoción del bienestar integral. Su abordaje está centrado en la diversidad de familias, cuerpos, decisiones y realidades, entre otros aspectos. Por todo esto, es clave su formación en investigación: comprender y producir evidencia fortalece la práctica, mejora la calidad del acompañamiento y contribuye a que la puericultura siga creciendo como un campo profesional basado en conocimiento riguroso.
“Todas las profesiones que acompañamos a las infancias nos ocupamos de la puericultura en conjunto con la familia, porque sus integrantes son las primeras personas que ejercen los cuidados”, indica Sabrina Critzmann, pediatra y puericultora, y agrega: “La puericultura va más allá de la lactancia: tiene que ver con toda la situación de cuidado y, por eso, necesitamos la mirada de todos y todas las profesionales: pediatras, fonoaudiólogos, psicólogos, obstetras, obstétricas, psicopedagogas, terapistas ocupacionales y kinesiólogos.”
En el mismo sentido, Sandra Rodríguez, licenciada en Obstetricia y consultora internacional en lactancia materna IBCLC, señala: “Es muy difícil que una sola profesión pueda dar respuesta a todas las situaciones que pueden plantearse a lo largo de la lactancia. La diversidad de aspectos que se ponen en juego al amamantar resalta la necesidad de que los y las profesionales trabajen de manera interdisciplinaria, interprofesional y coordinada, para detectar complicaciones a tiempo y tratarlas de la manera más adecuada y efectiva. Es fundamental trabajar en red y contar con profesionales a quienes derivar cuando la situación excede nuestras competencias o habilidades.”
Qué muestran los estudios sobre el impacto del apoyo profesional en la lactancia
Diversas investigaciones coinciden en un punto clave: cuando las familias reciben apoyo profesional oportuno durante la lactancia y el puerperio, no solo mejoran los indicadores sanitarios, sino que también se fortalecen los vínculos y la confianza en los primeros meses de vida.
Uno de los aportes más recientes proviene de un estudio publicado en 2025 por Curtis J. D’Hollander y su equipo en la revista JAMA Pediatrics. El metaanálisis realizado en la Universidad de Toronto analizó intervenciones de consultoras de lactancia y concluyó que su acompañamiento mejora significativamente las tasas de lactancia exclusiva y reduce el abandono temprano.
Este hallazgo no es aislado. En 2024, un ensayo clínico de España, demostró que los grupos de apoyo profesional aumentan la lactancia exclusiva a los cuatro y seis meses. Asimismo, una revisión de la United States Preventive Services Task Force confirma que las intervenciones sistemáticas de apoyo para la lactancia incrementan la prevalencia de lactancia exclusiva y cualquier lactancia en distintos contextos sanitarios.
En Argentina, los datos de la Encuesta Nacional de Lactancia (2022) muestran que, si bien gran parte de las familias inicia la lactancia, las tasas exclusivas a los seis meses todavía están por debajo de lo esperado. Entre los factores asociados aparecen la falta de acompañamiento, la separación temprana y las dificultades en el puerperio. Aquí es donde el apoyo profesional cobra un valor sanitario determinante.
En ese escenario, la puericultura ocupa un lugar cada vez más visible y necesario. No solo aporta conocimientos técnicos actualizados y basados en evidencia, sino también la cercanía, la escucha y el sostén emocional que las familias necesitan en un momento tan trascendente como vulnerable. Su acción temprana y llevada a cabo de manera interdisciplinaria ayuda a resolver dudas, prevenir complicaciones y transformar experiencias.
“Es un enorme placer para los y las profesionales de la salud que trabajamos desde hace años en puericultura poder encontrarnos con colegas que hablan el mismo idioma, basado en la evidencia y libre de conflictos de interés. Esto demuestra que realmente actúan en favor del cuidado de las infancias y sus familias y, por ende, contribuyen al desarrollo de una sociedad más saludable”, concluye Sabrina Critzmann.
La situación actual del rol dentro del sistema de salud en Argentina
Hoy existe una brecha en el acceso a consultas de puericultura, ya que estas profesionales muchas veces no están incorporadas formalmente al sistema de salud, lo que convierte el acompañamiento en lactancia y puerperio en un privilegio y no en un derecho. Garantizar su incorporación en los ámbitos públicos y privados es clave para asegurar un acceso equitativo y para reconocer el derecho de la persona gestante, del recién nacido y de las familias a recibir información basada en evidencia y un acompañamiento integral y respetuoso.
En 2016 se creó la Unión de Puericultoras de Argentina (UPA) con el objetivo de desarrollar estrategias para lograr el reconocimiento formal de la profesión y garantizar que todas las familias puedan acceder a sus consultas. Gracias al trabajo conjunto con la diputada Mariana Larroque, en 2025 se sancionó la Ley 15.525 en la provincia de Buenos Aires, que regula el ejercicio profesional de las puericultoras. Esta norma las reconoce como agentes de salud, exige matrícula habilitante e integra a las profesionales en equipos interdisciplinarios para el acompañamiento en lactancia y crianza. Ese mismo año, la provincia de Santa Cruz aprobó la Ley 3.984 con objetivos similares y, por su parte, Chaco, Misiones, Jujuy, Neuquén, Mendoza, Corrientes y Río Negro cuentan con proyectos de ley en trámite, que se espera sean tratados para su aprobación este año.
En relación a la formación académica, la Tecnicatura en Puericultura y Crianza se dicta actualmente en dos instituciones universitarias del país. Por un lado, la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) la ofrece en modalidad presencial, mientras que la Universidad Juan Agustín Maza (UMaza), en Mendoza, la brinda principalmente a distancia, con la posibilidad de cursarla también de manera presencial. En el caso de la UNPAZ, se dicta en el marco de una propuesta de educación superior pública y gratuita.
Reconocer y ampliar el rol de la puericultura dentro del sistema de salud es una apuesta concreta por el bienestar individual y colectivo. Significa comprender que cuidar a las infancias no es un gesto aislado: es invertir en salud pública y en una sociedad que elige acompañar mejor desde el comienzo.
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