El sistema de salud pública en Grecia estaría en riesgo
Las cifras muestran un aumento en los suicidios, homicidios, abuso de sustancias e infecciones por VIH. Los especialistas en salud pública son críticos de los mensajes de austeridad.

Un estudio conjunto de las universidades de Tesalónica (Grecia) y Nuevo México (en EEUU) señala que esos efectos ya se notan; y sus conclusiones son demoledoras.
Entre las cifras más alarmantes figura un aumento de los suicidios y los homicidios superior al 20% entre 2007 y 2009, el consumo de heroína disparado, un crecimiento del 57% de los nuevos diagnósticos de VIH, un 14% de aumento en las tasas de ocupación de los hospitales (donde los pacientes pasan un 15% menos de tiempo con un gasto un 33,6% inferior).
En estos días solo alcanza con citar las siguientes cifras:
- La tasa de suicidios y homicidios en varones de menos de 65 años ha crecido un 22,7% y un 27,6%, respectivamente. Las enfermedades infecciosas, un 25% (2007-2009).
- El presupuesto del Ministerio de Sanidad se ha recortado un 23,7% entre 2009 y 2011.
- En 2011, los griegos pagaron de su bolsillo 25,7 millones de euros en servicios sanitarios que eran gratuitos antes de la crisis.
- Los ciudadanos que ven su salud como mala o muy mala creció un 14% entre 2007 y 2009
- Las infecciones por VIH entre usuarios de drogas ha aumentado un 1.500% en un año (de 15 casos en 2010 a 241 en 2011). Debido, seguramente a la reducción del 30% en la dotación de jeringuillas y preservativos desde los servicios públicos que atienden a estos colectivos.
Los especialistas en salud pública son muy críticos con los mensajes de austeridad que llegan desde Bruselas hasta el sur de Europa y cuyas consecuencias en la salud ya se están empezando a notar. «Sabíamos que las políticas de austeridad iban a afectar negativamente a los servicios de salud, pero esto es mucho peor de lo que esperábamos», admite Elías Kondilis, unon de los firmantes de este análisis.
Desde EEUU, Howard Waitzkin, especialista en Sociología y Medicina, apunta que la receta debería ser precisamente la contraria: «aumentar el gasto público para estimular la economía y proteger la salud de los ciudadanos». De hecho, citan como ejemplo lo ocurrido en algunos países latinoamericanos (como Argentina, Venezuela, Ecuador o Uruguay), «que han resistido las presiones internacionales para que recorten la inversión pública en sanidad». A su juicio, la mejoría en los indicadores económicos y de salud que han experimentado estos países demuestra que «los beneficios de la austeridad no están científicamente demostrados».
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