Margaret Chan propone una reforma financiera de la OMS

"La reforma es esencial. Y la OMS se va a embarcar en la mayor reforma administrativa, de gestión y financiera de sus 63 años de historia", dijo Chan en el marco de la 64° Asamblea Mundial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) inauguró hoy su 64 Asamblea Mundial confrontada a una inminente reforma financiera, bajo la sombra de su polémica gestión de la pandemia de gripe A y ante nuevos desafíos para la salud como los accidentes nucleares.

Los representantes de los 193 Estados miembros de la OMS, entre ellos muchos ministros de Sanidad, que debatirán hasta el día 24 numerosos asuntos de la agenda global de salud, escucharon a la directora general del organismo, Margaret Chan, plantear la necesidad imperiosa de llevar a cabo una profunda reforma financiera de la institución.

«La reforma es esencial. Y la OMS se va a embarcar en la mayor reforma administrativa, de gestión y financiera de sus 63 años de historia», dijo Chan en su intervención ante los cerca de 2.000 delegados.

Chan aseguró que cuando comenzó la crisis financiera mundial, a finales de 2007, «fuimos advertidos por expertos externos de que aceptáramos la crisis no como una indisposición temporal que debía ser gestionada con medidas temporales, sino como el comienzo de una nueva era de austeridad económica, y nosotros aceptamos ese consejo».

Por ello, dijo, se introdujeron medidas de reducción de costes y «tuvimos que recortar en algunas de nuestras áreas tradicionales de trabajo».

Chan reconoció que «la crisis financiera ha golpeado a muchos de nuestros donantes tradicionales» y que «esta nueva era de austeridad financiera ha reducido los fondos disponibles para los programas de salud nacionales y para la ayuda oficial al desarrollo».

Uno de los efectos de la crisis mundial es que las contribuciones fijas voluntarias de los Estados miembros a la OMS no han dejado de caer en los últimos años, hasta el punto de que Chan prevé un déficit de 300 millones de dólares para este año.

Según algunas fuentes, los recortes presupuestarios previstos implicarían la eliminación de 300 de los más de 2.000 puestos de trabajo con que cuenta en Ginebra, así como reducciones en las funciones del organismo.

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