Banco de leche: 19 años de nutrición y amor para los bebés más vulnerables
En el hospital San Martín de La Plata funciona el primer banco de leche humana del país. Desde 2007, más de 8.200 personas donaron el mejor alimento para niños y niñas.
Cuando una mamá tiene a su recién nacido internado en neonatología toda la alegría de un nacimiento se ve opacada por los problemas de salud. En esas circunstancias, algunas personas no pueden amamantar. Sin embargo, hay otras que por amor y solidaridad las alivian. Estas mujeres son donantes de leche humana que, además de dar de mamar a sus hijos o hijas, también se extraen leche para los bebés más vulnerables, los que pasan sus primeros días o meses internados en una terapia intensiva.
El Banco de Leche Humana del hospital provincial San Martín de La Plata acaba de cumplir 19 años, fue el primero del país y durante el año pasado recibió leche de 694 donantes que alimentaron a los y las bebés internados en 24 terapias intensivas neonatales de la provincia de Buenos Aires. Desde su apertura, en 2007, el Banco registra más de 8.200 donantes.
Ana Tabuenca es médica neonatóloga, trabaja en este Banco de Leche Humana desde sus inicios y hoy es la directora de este espacio ubicado en la planta baja de la maternidad de ese hospital público provincial que cuenta con una de las neonatologías de mayor complejidad de todo el territorio bonaerense.
Como buena noticia, este mes se abren dos nuevos centros de recolección de leche humana en La Plata: uno, en el Centro de Atención Primaria 42 de Los Hornos (149 entre 35 y 36), y otro en el Centro de Salud ubicado en calle 19 y 471 de City Bell que se suman a los 54 existentes en toda la provincia.
“Si bien contamos con una camioneta del ministerio de Salud bonaerense para recolectar leche donada en los hogares, estos nuevos centros de recolección facilitan la donación porque muchas donantes pueden acercar su leche a lugares cercanos a sus domicilios”, detalló Tabuenca.
Desde hace ya varias décadas, especialistas e instituciones como la Organización Mundial de la Salud recomiendan la lactancia materna de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y de manera complementaria con otros alimentos hasta los dos años o hasta que la persona que amamanta y el niño o niña lo deseen. Sucede que numerosos estudios comprobaron que no hay nada más nutritivo para un ser vivo que la leche de su propia especie.
¿La leche humana es el mejor alimento para el bebé? “Cien por ciento”, responde sin lugar a dudas la neonatóloga Ana Tabuenca. Y se explaya: “Tiene factores de defensa que la leche de fórmula no tiene. Un bebé que está en neonatología cuando toma leche humana tiene mucho menos riesgo de enterocolitis necrotizante, que es una patología muy severa de los prematuros, menos riesgo de sepsis, menos tiempo en el respirador, menos broncodisplasia, menos enfermedades respiratorias”, y la enumeración de beneficios puede seguir y seguir.
Las especialistas del Banco de Leche Humana del hospital San Martín de La Plata explican que hay varias razones que impiden a muchas mujeres dar de mamar a sus bebés internados en la neonatología.
Enfermedades como leucemias, linfomas, cánceres que requiere quimioterapia, VIH en personas sin adhesión al tratamiento, consumos problemáticos o tuberculosis mamarias les impiden dar el pecho a sus hijos o hijas.
Algunas mujeres puérperas podrían producir menos leche a causa del estrés: “Tener un bebé en neonatología puede ser muy estresante para una familia, y en cuanto a las mamás puede ser que el estrés disminuya la producción de leche”, contó Tabuenca. A esto se suma que muchas vienen de ciudades lejanas, y para acompañar a sus bebés internados en una terapia de alta complejidad se encuentran fuera de su contexto habitual, extrañan a sus otros hijos y viven situaciones de angustia y ansiedad que pueden dificultar el amamantamiento. Como contrapartida, existe el apoyo de otras mujeres que por amor deciden donar su leche.
Cuando una persona desea donar, debe responder una encuesta y enviar sus últimos análisis serológicos realizados durante el embarazo, los mismos son chequeados por profesionales del Banco de Leche, acreditando que la persona es apta como donante.
Una vez que la leche llega al Banco pasa por un proceso de pasteurización: “Pasteurizar consiste en elevar la temperatura de la leche a 62.5°C para, luego de media hora, bajar bruscamente la temperatura a 5°C, este choque térmico hace que se elimine el 99,99% de los gérmenes y que la leche prácticamente no pierda propiedades nutritivas ni de defensa para el bebé”.
Compartir esta noticia en tus redes
NOTAS RECIENTES
Compartir esta noticia en tus redes
Noticias relacionadas






































