“Los países de América Latina deberán prestar atención a la distribución del ingreso”
Así lo expresó Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, durante una conferencia brindada en la Fundación OSDE. También señaló que el próximo desafío de la región será “aprovechar el tiempo de bonanza”.
La Fundación OSDE organizó la charla “Presente y futuro de América Latina”, a la que asistieron más de 500 personas. La conferencia magistral estuvo a cargo del Dr. Ricardo Lagos, ex presidente de Chile y actual presidente de la Fundación Democracia y Desarrollo, quien comenzó diciendo: “En la primera década del siglo XXI se vivió una situación peculiar, porque hubo una crisis y por primera vez América Latina no tuvo responsabilidad en la misma”.
Lagos destacó que entre el 2000 y el 2010 la región tuvo un importante crecimiento y vaticinó que esta configuración internacional se podría sostener al menos por otra década.
“La última década ha sido excepcional para la región. Ha sacado muchas familias de la pobreza y ha mantenido sus cuentas fiscales ordenadas. Fue la
región de mayor crecimiento. Es de esperar que se mantenga esta tendencia y aumente la demanda de commodities por parte de China e India”.
El ex presidente de Chile mostró los datos de un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el que resalta el cambio profundo y significativo de América Latina. “Para el año 2020, la mayoría de los países de América Latina, habrá alcanzado o superado los veinte mil dólares de ingreso per cápita anual por habitante. Esto parecía impensable hace una década. Creo que el desafío va a ser analizar la capacidad que tenemos de seguir con esta bonanza. Tenemos un tiempo limitado para programar lo que va a venir”.
Asimismo indicó que “el paradigma económico vigente nos lleva habitualmente a pensar en el crecimiento como la variable central, porque un crecimiento vigoroso resolverá cuestiones como el empleo, el ingreso, etc. Sin embargo, en este nuevo escenario, América Latina debería replantearse esta cuestión, porque tanto o más importante que el empleo es la distribución”.
“Cuando se supera la línea de los veinte mil dólares de ingreso anual per cápita, las mejoras en la calidad de vida no están tan vinculadas al crecimiento como a la distribución del ingreso y, específicamente, a la reducción de la desigualdad a través de políticas públicas”.
Lagos explicó que el grueso de los países de América Latina están en el orden de los 15 mil dólares por habitante y según los estudios internacionales para 2016 la mayoría va a estar sobrepasando el margen de los 20 mil, “por lo que el futuro que se viene estará determinado por mejorar la distribución del ingreso”.
Además, aclaró que a pesar del crecimiento no se puede decir que se ha terminado con la pobreza, “no debemos creer que hubo una mejora, sino pensar que en la actualidad tenemos una América Latina diferente”. Puso el ejemplo de lo ocurrido en Chile, en donde las protestas de estudiantes universitarios por los costos de las matrículas demostraron que hay también reclamos nuevos de sectores medios. “Debemos prepararnos para hacer frente a otro tipo de demandas.”
Hacia el final, repasó los puntos que serán los siete principales desafíos para la América Latina del 2030:
- Democracia 2.0 y cómo va a cambiar la manera de comunicarnos
- De la gradualidad a la revolución en educación
- Avanzar hacia una sociedad de garantías y obligaciones
- América Latina como nodo y como las mejores ciudades para vivir
- La población como motor del desarrollo
- Crecer quebrando la tendencia en la distribución del ingreso
- América Latina como potencia en energías renovables
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