Uno de cada diez adultos tiene alguna enfermedad renal

Bajo el lema “Proteja sus riñones, salve su corazón”, se celebra, en los países del hemisferio sur, el Día Mundial del Riñón.

Bajo el lema “Proteja sus riñones, salve su corazón”, se celebra, en los países del hemisferio sur, el Día Mundial del Riñón, una iniciativa conjunta de la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y de la Federación Internacional de Fundaciones de Riñón.( IFKF), siendo como siempre el objetivo difundir y promover a todo la población y por diferentes medios la prevención y el control de las enfermedades renales.

La Campaña 2011 se centrará en el importante vínculo entre la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares, por  que los factores de riesgos cardiovasculares son la principal causa de las enfermedades de los riñones.

En los años anteriores esta campaña estuvo dirigida a la Hipertensión Arteria y Diabetes, como causas más frecuentes que afectan los riñones y cuya incidencia aumenta considerablemente en el mundo.

El exceso de peso junto con malos hábitos alimentarios es la principal causa de la diabetes y, si a esto le agregamos la edad, la vida sedentaria y la presión alta, el riesgo de enfermar a los riñones en forma lenta y progresiva es mayor.

Cuando los riñones pierden gradualmente su capacidad para funcionar  hablamos de insuficiencia renal crónica. En este punto es importante recalcar, que la enfermedad renal crónica es silenciosa, poco o nada sintomática durante mucho tiempo.

En el mundo el 10 % (uno de cada 10 adultos) tiene alguna forma de enfermedad renal.

El riñón y el corazón están íntimamente relacionados, ya que ambos órganos son muy vascularizados, cuando hablamos de sistema vascular no solo nos referimos al corazón sino también a los vasos sanguíneos. Los riñones tienen  millones  de pequeños ovillos vasculares que son los encargados de filtrar la sangre. Sabemos que la presencia de la enfermedad renal crónica aumenta significativamente el riesgo de sufrir algún evento cardiovascular, siendo un factor de riesgo independiente que ha sido actualmente bien documentado.

Con métodos de laboratorio muy simples, se puede detectar en orina la pérdida de proteínas (proteinuria) que es el objetivo principal en nuestro programa de detección de Enfermedad Renal Crónica.

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