Henry Dunant, padre de la Cruz Roja Internacional
El primer antecedente de esta institución fue en 1859. En la batalla de Solferino, Italia, Dunant organizó acciones para aliviar el sufrimiento de los heridos.

El 24 de junio de 1859, durante la guerra por la unidad italiana, los ejércitos franco-sardos se enfrentan a las tropas austríacas alrededor de la aldea de Solferino en Italia del Norte. Ese día, un ciudadano ginebrino, Henry Dunant, trata de reunirse con Napoleón III por cuestiones de orden personal. La tarde de la batalla, Dunant llega a la aldea vecina de Castiglione, en donde se han refugiado más de 9.000 heridos. Día y noche, en la Chiesa Maggiore (Iglesia Mayor) en donde se hacinan unos 5.000 heridos, Durant y las mujeres del lugar les dan de beber, lavan y vendan sus heridas, les distribuyen tabaco, bebidas aromáticas y frutas.
Dunant se queda en Castiglione hasta el 27 de junio y luego reanuda su viaje; regresa a Ginebra el 11 de julio. Aunque está afectado por dificultades financieras, no puede olvidar lo que ha visto y, en 1862, publica la obra titulada Recuerdo de Solferino. Obra que da inicio a lo que hoy conocemos como Movimiento Internacional de la Cruz Roja; con sus múltiples organizaciones.
En 1864, en la ciudad de Ginebra, Suiza, se decidió la creación del Comité Internacional de la Cruz Roja. Al año siguiente se formularon los principios que constituyen la base de sus actividades: imparcialidad, neutralidad, independencia, carácter voluntario y universalidad.
La misión fundamental de esta institución es velar por la aplicación de las normas y principios del derecho internacional humanitario en las situaciones de conflictos armados y de violencia interna, así como prestar asistencia y protección a las víctimas. Como símbolo para identificar a sus voluntarios se estableció una cruz roja.
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