La salud en los años del Virreinato del Río de la Plata
El 17 de agosto de 1780 se estableció el Protomedicato, primera organización sanitaria que regulaba el ejercicio del "arte de curar" sobre bases éticas y jurídicas.
En las expediciones que llegaron al continente americano entre los descubridores y conquistadores nunca faltaban médicos. Así, los primeros médicos llegados al Río de la Plata, formaron parte de estos contingentes.
La creación en 1776 del Virreinato del Río de la Plata, causa de progresos y transformaciones profundas, dio lugar a que el 17 de agosto de 1780 se estableciera el Protomedicato, primera organización sanitaria que regulaba el ejercicio del «arte de curar» sobre bases éticas y jurídicas.
Significó el comienzo de la preocupación del Estado por la higiene pública, responsabilidad que hasta ese momento había recaído en los vecinos a través de sus asambleas o cabildos. El irlandés doctor don Miguel Gorman, fue designado como Protomédico General y Alcalde Mayor de todos los facultativos en Medicina, Cirugía y Farmacia en todos los distritos del virreinato.
Durante su gestión dictó normas sobre abastecimiento de agua potable, panadería, mercados, construcción de letrinas, reglamentación de cementerios y tratamiento de la basura. Dedicó especial atención a la prevención de las epidemias, especialmente la de viruela, practicando primero la variolización (1785) y luego la vacunación (1805), que hizo obligatoria en todo el país; también propició el aislamiento de los enfermos contagiosos. Puede decirse que O´Gorman sentó las bases de lo que sería por mucho tiempo la actividad central de la salud pública.
Las funciones del Protomedicato
En América el Protomedicato emerge como una necesidad perentoria y esto hace que sea desigual en sus orígenes, funciones y desarrollo.
El virrey Vértiz se encargó de difundir su creación mediante circulares que permitieran combatir la tendencia de la población a acudir a curanderos, charlatanes, sangradores que proliferaban en la ciudad.
La tarea de erradicarlos fue ardua y, paralelamente el crecimiento poblacional hizo que surgieran nuevas necesidades que superaban la puesta en marcha de una corporación encargada de revalidar diplomas y velar por el buen ejercicio de los médicos, boticarios y flebótomos.
El virrey Antonio Olaguer y Feliú reglamentó el nombramiento de Gorman y Capdevila, que debían ser responsables de la enseñanza de sus respectivas materias para “dar principio a la enseñanza pública de dichas facultades”. Cuando le comunicaron a Capdevila su nombramiento, no quiso aceptarlo argumentando que tenía mucho trabajo como cirujano del Presido y se sentía afectado por su enfermedad. Por este motivo, fue reemplazado su nombramiento por el de Agustín Eusebio Fabre, que inició su enseñanza en 1801.
Constituido el Protomedicato, sus integrantes se hallaban habilitados para abocarse al estudio y conocimiento de los hospitales y exámenes de médicos, farmacéuticos y de las cuestiones relacionadas con el saneamiento y asesoramiento médico – legal de los tribunales de justicia.
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