Mariano Castex, uno de los más destacados clínicos
Figura destacada del panorama nacional, no sólo se interesó por los aspectos científicos, sino también por las aristas sociológicas de su experiencia como doctor.

Fue una figura destacada del panorama nacional, tanto por su vasta cultura que no sólo lo llevó a interesarse por los aspectos científicos, sino por las aristas sociológicas de su experiencia como doctor.
Obtuvo su diploma de médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en el año 1910. Desde 1907, y hasta 1912, fue docente del Colegio Nacional Mariano Moreno, donde impartió clases de fisiología e higiene. Durante la capacitación posterior, tuvo la oportunidad de asistir a clínicas del profesor Widal, Friedrich Kraus, de Berlín y a la Cátedra de Clínica Médica que dictaba el profesor Ludolf Koehl.
En 1913 se incorporó a la Segunda Cátedra de Clínica Médica, en la cual fue nombrado al frente de la Cátedra de Clínica Neurológica. Posteriormente, se desempeñó además como jefe de las Salas V y VI de Clínica Médica del Hospital Durand.
Hacia esos años, la labor investigativa de Castex había resultado en varias obras escritas: Síndrome caledociano; Estudios de medicina social; El seguro obrero (1911); Los amino-ácidos y la patología clínica (1912); La digitaloterapia (1913); Diabetes grave (1914); y Conferencias de clínica médica (1915).
Su obra Sífilis hereditaria tardía (1920) obtuvo el premio Nacional de Ciencias del año 1922. La situación volvió a repetirse en 1929, con su obra La hipertensión arterial. En 1925, la universidad de Hamburgo lo distinguió con la medalla de oro y en el año 1931, fue designado Rector de la Universidad de Buenos Aires.
En 1938, y con motivo de su 25 aniversario como docente universitario, fue homenajeado por la Academia Nacional de Medicina. En esa oportunidad, se le entregó un pergamino, una medalla de oro, y se ordenó la institución de un premio que llevaría su nombre. Ese año, la Academia de Medicina de Buenos Aires lo nombró director del Instituto de Investigaciones físicas aplicadas a la patología humana, recientemente creado.
Castex como clínico incisivo advirtió: «Hoy la población se enferma y se dirige a un especialista como quien recurre a un plomero o un joyero que se dedica a una partecita del todo. Para el verdadero beneficio del paciente hace falta que el médico clínico investigue todo su cuerpo asociado a su historia familiar física y socioeconómica».
Sabiamente comprendió que más allá de los aparatos, el acto clínico es una conversación singular entre el que sufre y el que lo asiste para aliviar sus males.
Murió en 1968. Hasta ese momento había sumado a su prolifera labor bibliográfica, Tratado de patología digestiva (1946) en colaboración con Carlos Bonorino Udaondo, Ciencias británicas (1945), Halisteresis (1950) y un sinnúmero de publicaciones en boletines médicos, revistas científicas y monografías.
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