Nueva técnica aumenta chance de trasplante hepático entre vivos
El nuevo procedimiento, realizado por un equipo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, ha consistido en utilizar como injerto la zona posterior del órgano del donante.

Según ha informado la CUN en un comunicado, se trata de una cirugía pionera en Occidente, ya que habitualmente en los centros hospitalarios occidentales la intervención convencional utiliza el lóbulo hepático derecho o izquierdo del donante.
El equipo de facultativos de la Clínica que ha intervenido en este novedoso procedimiento está integrado por los doctores Fernando Pardo, Fernando Rotellar, Pablo Martí y Gabriel Zozaya, todos especialistas del Servicio de Cirugía Hepatobiliopancreática.
En términos generales, la nueva técnica radica en obtener como injerto los segmentos posteriores del lóbulo derecho del hígado del donante. «Con este procedimiento, se abre un abanico de nuevas posibilidades de trasplante hepático que, hasta el momento, debido a las características anatómicas del hígado del donante, no eran factibles. Por este motivo nos veíamos obligados a desestimar la posibilidad de realizar aproximadamente un 15% de los trasplantes hepáticos entre vivos», apunta el doctor Fernando Pardo, director del Servicio de Cirugía Hepatobiliopancreática de la Clínica Universidad de Navarra. Hasta la fecha se han realizado 21 trasplantes hepáticos de donante vivo en este centro hospitalario.
PROPORCIÓN HEPÁTICA HABITUAL
La técnica quirúrgica estándar contempla habitualmente la extracción del lóbulo derecho hepático del donante. «Debido a las características de los pacientes occidentales, normalmente es necesaria la extracción de un 60% del hígado del donante para obtener un injerto adecuado para el receptor», indica el doctor Fernando Rotellar, especialista del Servicio de Cirugía Hepatobiliopancreática de la Clínica.
Dicha proporción hepática -un 60 por ciento del órgano para trasplantar al receptor y hasta un mínimo del 30 por ciento para mantener en el donante-, es la necesaria para que no se produzcan problemas de insuficiencia hepática en el postoperatorio, subrayan ambos cirujanos.
VOLUMEN DE LOS LÓBULOS Y VASCULARIZACIÓN
El doctor Rotellar precisa en este sentido que «los factores que limitan la proporción de hígado que se extirpa al donante residen en la distribución del volumen en los lóbulos hepáticos (izquierdo y derecho) y en la anatomía vascular y biliar».
En ocasiones, las características anatómicas del hígado del donante impiden mantener la proporción adecuada entre el volumen del injerto necesario para donar al receptor y el que debe quedar en el donante. En estos casos, si se extrae uno de los dos lóbulos -izquierdo o derecho-, el donante podría quedar con un volumen de hígado insuficiente para un funcionamiento hepático adecuado. Si se produce esta circunstancia, el trasplante de ese donante deberá desestimarse. «Por este motivo, es necesario conseguir una relación óptima entre el volumen del injerto y el peso del receptor, de modo que en el postoperatorio no haya una insuficiencia hepática», advierte el doctor Pardo.
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