Un casco portátil que mide la oxigenación cerebral

La tecnología busca llevar el monitoreo rutinario de la salud cerebral al mismo terreno que hoy ocupan los rastreadores de pasos, glucosa o sueño.

Investigadores del Imperial College London, en colaboración con la empresa emergente Connectome Health, desarrollaron un sistema portátil que mide de forma no invasiva los niveles de oxígeno en la corteza prefrontal, la región del cerebro involucrada en la resolución de problemas, la planeación y la regulación emocional. La tecnología busca llevar el monitoreo rutinario de la salud cerebral al mismo terreno que hoy ocupan los rastreadores de pasos, glucosa o sueño, un ámbito que hasta ahora había quedado fuera del alcance de los dispositivos de bienestar dirigidos al consumidor.

La empresa, cofundada en 2024, utiliza una técnica llamada espectroscopía funcional de infrarrojo cercano en el dominio del tiempo, que consiste en enviar pulsos de luz a través del cráneo hasta la superficie externa del cerebro. Esta luz se dispersa al entrar en contacto con la hemoglobina, la sustancia de la sangre encargada de transportar oxígeno, y al medir esa dispersión es posible calcular cuánto oxígeno está llegando al tejido cerebral.

“Nuestro objetivo es hacer realidad el cuidado rutinario de la salud cerebral, tomando los métodos más novedosos del laboratorio, ya sean técnicas de neuroimagen o de análisis funcional, y combinándolos en una plataforma que luego podemos comercializar a diferentes consumidores”, Dr. Rufus Mitchell-Heggs, cofundador de Connectome.

Para caracterizar el sistema, el equipo llevó a cabo un estudio con financiamiento de UK Research and Innovation en el que 100 voluntarios de entre 18 y 55 años se sometieron a escaneos cerebrales mientras realizaban pruebas de flexibilidad cognitiva y memoria, además de compartir datos provenientes de sus propios dispositivos wearables de salud. El objetivo fue establecer una línea base en personas sanas y entender cómo factores como la edad, el sueño o los hábitos de actividad física se relacionan con el funcionamiento cerebral. El estudio concluyó en junio y fue publicado como preprint, por lo que aún no ha pasado por revisión por pares. La siguiente etapa del proyecto contempla recolectar datos similares en personas con otras condiciones, comenzando por quienes presentan trastorno por déficit de atención e hiperactividad sin tratamiento.

“Los usos clínicos tardan mucho más en establecerse, por lo que estamos demostrando nuestra valía en el ámbito del bienestar, donde esperamos construir un modelo de negocio sostenible, trabajando codo con codo con el mundo académico para traducir los últimos descubrimientos”, Dr. Mitchell-Heggs.

Según explica Schultz, la ventaja de esta técnica frente a otros métodos de neuroimagen es su escalabilidad, ya que ofrece información comparable a la resonancia magnética funcional, pero a un costo y tiempo considerablemente menores, y sin necesidad de que la persona acuda a una clínica. Esto permite realizar un mayor número de mediciones por persona y abarcar a más personas, lo que a su vez habilita el uso de análisis basado en inteligencia artificial para identificar relaciones entre las mediciones cerebrales y otros indicadores de salud y estilo de vida.

Connectome iniciará un proyecto con el club de fútbol italiano Como 1907 para medir la oxigenación cerebral de los jugadores durante la pretemporada y en los periodos de recuperación de lesiones una vez que comience la temporada. Los fundadores señalan que, además de deportistas interesados en mejorar sus tiempos de reacción y personas enfocadas en su longevidad funcional, en el futuro la tecnología podría extenderse a quienes manejan condiciones como demencia o déficit de atención por debajo del umbral clínico, aunque aclaran que las aplicaciones de uso clínico requieren procesos de validación considerablemente más largos que los del ámbito del bienestar.

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