Cáncer de mama: las novedades que están cambiando el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad

En el marco del Octubre Rosa el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) destaca la importancia de la prevención y los avances que permiten tener un abordaje cada vez más personalizado.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres a nivel mundial y se ha observado un aumento de su incidencia durante las últimas tres a cuatro décadas, debido esencialmente al crecimiento de la prevalencia de factores de riesgo. Frente a esta realidad, la prevención, los controles periódicos y la detección temprana siguen siendo fundamentales. Al mismo tiempo, los avances en diagnóstico y tratamiento están transformando la manera de abordar la enfermedad.

En la Argentina, se estiman más de 20.750 nuevos casos al año. Sin embargo, en un análisis realizado por la Dirección Nacional de Cáncer del Ministerio de Salud de la Nación se observó un descenso respecto de la mortalidad por cáncer de mama de manera sostenida y significativa a un ritmo anual de 1,7% entre 2014 y 2026. Esto puede atribuirse, entre otros factores, al diagnóstico precoz y a los avances terapéuticos.

Hoy, el mayor avance no responde a una única tecnología, sino a un cambio de enfoque: comprender que no todos los tumores mamarios son iguales y que cada paciente puede necesitar una estrategia diferente.

“Hoy el mensaje es claro: detectar temprano, conocer bien cada tumor y elegir el tratamiento adecuado para cada paciente permite obtener mejores resultados”, explica el Dr. Juan Ignacio Hernández Morán, jefe del Servicio de Oncología del IADT y coordinador de la Unidad de Tumores Mamarios. En ese sentido, agrega: “Pasamos de tratamientos más generales a tratamientos cada vez más específicos. Esto permitió mejorar las posibilidades de curación en la enfermedad localizada y prolongar la vida de muchas pacientes con enfermedad avanzada”.

El cáncer de mama es más frecuente después de los 50 años, especialmente entre los 50 y los 69, aunque puede presentarse a cualquier edad. Aproximadamente entre el 5 % y el 10 % de los casos corresponden a formas hereditarias. Por eso, no tener antecedentes familiares no elimina el riesgo.

“Los controles mamarios forman parte del cuidado integral de la salud de la mujer. No se debe esperar a tener un síntoma para consultar. El cáncer de mama puede desarrollarse de manera silenciosa, sin dolor y sin producir cambios visibles o palpables”, señala la Dra. María Eloísa Godino, especialista en diagnóstico por imágenes mamarias e integrante de la Unidad de Tumores Mamarios del IADT.

Por ese motivo, la mamografía continúa siendo el estudio fundamental para la detección temprana en mujeres con riesgo promedio: permite identificar lesiones muy pequeñas y microcalcificaciones que pueden constituir signos iniciales de la enfermedad, incluso antes de que puedan palparse mediante el examen físico.

Según las recomendaciones del Consenso Nacional Inter-Sociedades, en Argentina se indica realizar una mamografía de base entre los 35 y los 37 años y, a partir de los 40, una mamografía anual.

En los últimos años, el diagnóstico por imágenes incorporó herramientas que permiten estudiar la mama con mayor precisión. La tomosíntesis o mamografía 3D obtiene imágenes desde diferentes ángulos para reducir los efectos de la superposición de tejidos. La ecografía permite caracterizar lesiones y complementar la evaluación de determinadas mamas densas, mientras que la resonancia magnética y la mamografía con contraste se utilizan en situaciones específicas, según las características clínicas de cada paciente.

La tecnología, sin embargo, no alcanza por sí sola. La interpretación de las imágenes, su correlación con los antecedentes y la decisión de realizar estudios complementarios o biopsias requieren profesionales especializados. De este modo, el diagnóstico por imágenes se integra al proceso de evaluación y permite orientar las decisiones posteriores.

Además de realizar los controles correspondientes, es importante consultar ante la aparición de un nódulo en la mama o la axila, cambios en el tamaño o la forma de una mama, retracción del pezón, modificaciones persistentes de la piel, secreción espontánea o cualquier alteración nueva sin una explicación clara. Estos signos no implican necesariamente la presencia de cáncer, pero requieren evaluación médica. Mantener un peso adecuado, realizar actividad física y limitar el consumo de alcohol también contribuyen a reducir el riesgo, aunque no lo eliminan por completo.

En cuanto al tratamiento quirúrgico, uno de los principales avances fue la tendencia hacia la desescalada quirúrgica, con procedimientos más precisos, conservadores y menos invasivos. “El avance más significativo ha sido poder realizar cirugías conservadoras progresivamente más pequeñas y menos invasivas. También cambió de manera drástica el abordaje de los ganglios axilares, reduciendo intervenciones que antes eran sistemáticas y sus posibles secuelas”, afirma el Dr. Francisco Santillán, jefe de Mastología del IADT e integrante de la Unidad de Tumores Mamarios. La identificación del ganglio centinela permite evitar el vaciamiento ganglionar axilar y sus secuelas como el edema de brazo y alteraciones y limitaciones de movilidad del hombro.

“La cirugía conservadora es la primera elección cuando existe una adecuada relación entre el tamaño tumoral y el volumen mamario, permitiendo asegurar márgenes libres de enfermedad sin comprometer el resultado estético. Es decir, la mastectomía solo se realiza cuando es necesaria, por ejemplo cuando el cáncer es grande o multicéntrico o para reducción de riesgo en pacientes con mutaciones genéticas. La reconstrucción mamaria ya no se considera un procedimiento secundario, sino parte integral del tratamiento oncológico. El cuidado de la imagen corporal y el bienestar emocional de la paciente son fundamentales”, expresa el profesional.

En oncología, el cambio central fue comprender que no todos los cánceres de mama son iguales. “Elegir un tratamiento personalizado significa tener en cuenta las características de cada tumor y de cada paciente. Se analizan, entre otros factores, el estadio de la enfermedad, la histopatología, la inmunohistoquímica (receptores hormonales, HER2/neu y Ki-67) y, en determinados casos, el perfil molecular”, da a conocer el Dr. Hernández Morán. La identificación de subtipos tumorales permitió desarrollar terapias dirigidas más efectivas, incorporar inmunoterapia en casos específicos y, en muchos pacientes, evitar tratamientos innecesarios.

Cuando el cáncer se diagnostica en etapas tempranas, las posibilidades de curación son muy altas. En la enfermedad avanzada, los nuevos tratamientos permiten en muchos casos controlar la enfermedad durante períodos prolongados y mejorar la calidad de vida. El PET/CT es una herramienta de utilidad en situaciones seleccionadas para conocer la extensión de la enfermedad y evaluar la respuesta al tratamiento.

En el IADT, la Unidad de Tumores Mamarios reúne profesionales de diagnóstico por imágenes, mastología, oncología, anatomía patológica, medicina nuclear y radioterapia para evaluar cada caso y definir una estrategia terapéutica individualizada e integral. Este trabajo se complementa con la infraestructura y tecnología de vanguardia con que cuenta la institución, que incluye un Servicio de Imágenes Moleculares y PET/CT, en alianza público privada con Diagnóstico Nuclear, una planta quirúrgica, un hospital de día donde se realizan las quimioterapias y un programa de Investigación Clínica que ofrece protocolos de medicaciones en estudio.

A partir del análisis de los estudios por imágenes, los resultados anatomopatológicos, las características del tumor y la situación clínica de cada paciente, los especialistas intercambian conocimientos y consensúan las decisiones de acuerdo con la evidencia científica disponible. De este modo, cada paciente no es atendida por cada médico de manera aislada, sino por un equipo multidisciplinario que trabaja de forma coordinada a través de reuniones periódicas con el objetivo de evaluar cada caso de manera integral y definir, de forma conjunta, la estrategia diagnóstica y terapéutica más adecuada.

“El abordaje interdisciplinario, organizado en unidades funcionales por cada tipo de tumor, es la forma en la que se trabaja en los mejores centros oncológicos del mundo, que ya se aplica en la  Argentina en el ámbito universitario y nosotros replicamos ese modelo en el ámbito privado en el IADT. Esta dinámica evita que el paciente tenga que ir de un profesional a otro llevando información, porque nosotros hacemos ese trabajo”, explica el Dr. Hernández Morán.

El desafío actual es seguir avanzando hacia una medicina que permita diagnosticar antes, conocer mejor cada tumor, evitar intervenciones y tratamientos innecesarios y adaptar las decisiones a cada paciente. “Los controles deben formar parte de nuestra vida. Hoy contamos con tecnología, conocimiento y equipos médicos especializados que permiten detectar lesiones cada vez más pequeñas y ofrecer tratamientos personalizados. La detección temprana puede cambiar una historia”, concluye la Dra. Godino.

Compartir esta noticia en tus redes

Noticias relacionadas