Ronchas que aparecen y desaparecen: las claves para reconocer la urticaria y saber cuándo consultar

Se estima que alrededor del 20% de la población puede presentar un episodio de urticaria aguda alguna vez en la vida.

Una roncha aparece, pica intensamente y unas horas después desaparece. Al día siguiente puede surgir otra en una zona diferente del cuerpo. Frente a estos síntomas, muchas veces la primera explicación que se busca es una alergia a algún alimento, medicamento o producto. Sin embargo, detrás de estas lesiones puede haber distintos tipos de urticaria y no todos tienen las mismas causas ni desencadenantes.

Cada 1 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Urticaria (UDAY), una iniciativa global que busca aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad y su impacto. En 2026, bajo el lema “Recuperar el control – De la picazón a la comprensión”, la campaña pone el foco en comprender aquello que no siempre puede verse y en promover un mejor diálogo entre las personas que viven con urticaria y los profesionales de la salud.

En este contexto, AEPSO llevó adelante un encuentro virtual junto con especialistas en dermatología, alergia, inmunología y pediatría de los Centros UCARE de Argentina. A lo largo de la actividad se abordaron dudas frecuentes de los pacientes y se destacó la importancia de reconocer los síntomas, registrar su evolución, consultar con profesionales con experiencia en la enfermedad y evaluar periódicamente su grado de control.

La urticaria se caracteriza por la aparición de ronchas -también denominadas habones-, angioedema o ambos. Las ronchas pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, variar de tamaño y forma y provocar picazón. Una de sus características distintivas es que cada lesión individual suele desaparecer en menos de 24 horas, aunque luego pueden aparecer nuevas ronchas en otras zonas. El angioedema, en cambio, es una hinchazón que afecta capas más profundas de la piel y puede presentarse, por ejemplo, en labios, párpados, rostro, manos o pies.

El tiempo durante el cual reaparecen los síntomas es una de las principales claves para diferenciar las formas de la enfermedad. La urticaria es aguda cuando las ronchas, el angioedema o ambos se presentan durante un período de hasta seis semanas. Cuando continúan apareciendo de manera recurrente durante más de seis semanas, se considera urticaria crónica.

Además, no toda urticaria crónica es igual. En la urticaria crónica espontánea (UCE) los síntomas aparecen sin que exista necesariamente un estímulo externo específico que los desencadene. Por eso, una de las aclaraciones realizadas por los especialistas durante el encuentro fue que la urticaria crónica no debe interpretarse automáticamente como una alergia: en una proporción relevante de pacientes intervienen mecanismos autoinmunes.

En las urticarias crónicas inducibles, en cambio, sí existen estímulos identificables capaces de provocar los síntomas, entre ellos el frío, el calor, la presión o el roce sobre la piel, la exposición solar o el aumento de la temperatura corporal.

“Uno de los desafíos es que lo que vive una persona con urticaria no siempre está presente en el momento de la consulta. Por eso es tan importante aprender a reconocer los síntomas, registrarlos y poder contar cómo afectan la vida cotidiana. Tener información y encontrar profesionales que conozcan la enfermedad son herramientas concretas para que los pacientes puedan participar más activamente en su cuidado”, señaló Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO.

El diagnóstico de la urticaria es fundamentalmente clínico y se apoya en la historia de los síntomas y el examen físico. Cuánto dura cada lesión, desde cuándo aparecen las ronchas, con qué frecuencia lo hacen, cuánto pican, si desaparecen sin dejar marcas y si existe algún estímulo identificable son algunos de los datos que pueden ayudar a orientar la consulta.

Precisamente porque las ronchas aparecen y desaparecen, es posible que al momento de llegar al consultorio ya no estén presentes. En esos casos, tomar fotografías durante los episodios y llevar un registro de los síntomas puede aportar información de utilidad al profesional.

Durante el encuentro, los especialistas también explicaron que no existe una única batería de análisis aplicable a todas las personas con urticaria crónica. Los estudios complementarios se definen de acuerdo con la historia clínica y las características particulares de cada paciente.

El seguimiento de los síntomas también permite evaluar si la enfermedad se encuentra controlada. Existen instrumentos específicos para medir tanto su actividad como su impacto y grado de control. El registro cotidiano puede incluir, por ejemplo, la cantidad de ronchas, la intensidad de la picazón, la presencia de angioedema y otros cambios relevantes para el seguimiento médico.

La urticaria crónica puede tener un impacto que va mucho más allá de las manifestaciones visibles. La recurrencia de las ronchas, la picazón y el angioedema puede alterar el sueño y el descanso, la concentración, el desempeño laboral o académico, las actividades cotidianas, las relaciones sociales, la percepción de la propia apariencia y el bienestar emocional.

En el encuentro también se abordó la relación con el estrés. Los especialistas explicaron que el estrés no debe entenderse simplemente como la causa de la urticaria crónica: convivir con una enfermedad impredecible y visible puede generar estrés y, al mismo tiempo, este puede actuar como un factor que agrave los síntomas en algunas personas.

Por eso, el objetivo del abordaje no es solamente disminuir la aparición de lesiones, sino avanzar hacia el control de la enfermedad y recuperar la calidad de vida. Durante el webinar, los especialistas remarcaron que el seguimiento periódico y la medición del control ayudan a ajustar la estrategia de tratamiento de acuerdo con la evolución de cada persona.

Contar con información confiable y llegar a profesionales familiarizados con la enfermedad puede facilitar el camino hacia el diagnóstico y el control.

Desde su plataforma dedicada a urticaria, AEPSO ofrece una cartilla de profesionales especializados en urticaria crónica de distintos puntos de la Argentina, que permite realizar búsquedas según provincia, localidad, especialidad y modalidad de atención.

El sitio también cuenta con un verificador de síntomas, pensado como una herramienta de orientación que no reemplaza la consulta médica, además de información sobre la enfermedad, recursos de seguimiento y canales de orientación para personas que encuentran dificultades con la cobertura de sus tratamientos.

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