Europa cuenta con alrededor de 400 startups centradas en envejecimiento saludable

El dato aparece en un momento de expansión del sector. El desafío ya no pasa solo por vivir más años, sino por anticipar riesgos clínicos.

(Infobae) La inteligencia artificial, la microbiota y la medicina preventiva apuntan a una nueva etapa sanitaria orientada a detectar desequilibrios y enfermedades antes de que aparezcan los síntomas, según sostuvieron las dos startups ganadoras del Longevity World Forum 2026

El dato aparece en un momento de expansión del sector: según cifras presentadas en el encuentro, Europa cuenta con alrededor de 400 startups centradas en envejecimiento saludable y longevidad, con un crecimiento más marcado en nutrición, suplementos y salud preventiva.

Las declaraciones de Olga Carbonell, directora ejecutiva de Biotasmart, y Jesús Prada, director de Horus ML, coinciden en el diagnóstico: el desafío ya no pasa solo por vivir más años, sino por anticipar riesgos clínicos con herramientas más tempranas, personalizadas y accesibles.

Carbonell afirmó que “la IA y la microbiota van a transformar la medicina preventiva al permitir detectar desequilibrios antes de que aparezca la enfermedad”. Prada, por su parte, sostuvo que “en los próximos 10 años, la clave del envejecimiento saludable será detectar enfermedades décadas antes de que aparezcan los síntomas”.

En el Startup Day del Longevity World Forum fueron reconocidos AItheroscope, de Horus ML, y Biotasmart, una plataforma centrada en el análisis de la microbiota intestinal y la generación de recomendaciones nutricionales personalizadas. Los dos proyectos se enfocan en dos áreas de la industria de la longevidad: la IA aplicada a salud y la medicina personalizada basada en biomarcadores y microbiota.

Prada situó el eje de su propuesta en la capacidad de diagnóstico no invasivo. “Comprobamos que una simple foto del fondo del ojo podía detectar aterosclerosis con más de un 93% de sensibilidad, equivalente a pruebas mucho más complejas”, dijo.

Ese dato se articula con otra advertencia del directivo sobre el límite de los esquemas actuales de riesgo. “La mitad de los infartos ocurren en personas que el sistema había clasificado como de bajo o moderado riesgo”, señaló.

La microbiota aparece como una herramienta clínica y no solo de investigación

Carbonell planteó que el próximo cambio en salud dependerá de convertir conocimiento biológico complejo en decisiones concretas de consulta. “La próxima revolución en salud llegará cuando logremos traducir la complejidad de la microbiota en decisiones clínicas útiles, precisas y accesibles”, afirmó.

La ejecutiva también vinculó ese cambio con el envejecimiento de la población y la presión sobre los sistemas sanitarios. “A medida que aumenta la esperanza de vida, también crece la necesidad de impulsar modelos de salud más preventivos, personalizados y sostenibles. Conseguir que las personas mantengan bienestar, autonomía y funcionalidad durante más tiempo transformaría los sistemas sanitarios y la sociedad”, indicó.

En esa misma línea, Carbonell proyectó un cambio de escala para la próxima década. “En los próximos 10 años la nutrición dejará de ser generalista para convertirse en una herramienta verdaderamente personalizada y preventiva. La microbiota pasará de ser un concepto científico difícil de aplicar a convertirse en una herramienta práctica dentro de consulta”, sostuvo.

La microbiota es el conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, virus y parásitos) que viven de manera natural en nuestro cuerpo. Estos microbios habitan en áreas como la piel, la boca, el tracto respiratorio y, de forma más abundante y crucial, en el intestino.

El foro mostró que el emprendimiento en longevidad ya no se limita a una sola rama de la biotecnología. Entre las líneas de trabajo mencionadas en esta edición figuraron soluciones de genética predictiva para anticipar enfermedades multifactoriales, plataformas de bienestar basadas en IA y neurociencia, tecnologías de bioimpresión tridimensional para regeneración articular, implantes personalizados, sensores para estudiar el envejecimiento celular y herramientas de diagnóstico mediante biomarcadores moleculares.

El sector define ese conjunto como economía de la longevidad, un mercado que agrupa biotecnología, nutrición personalizada, salud digital, medicina preventiva, inteligencia artificial aplicada a salud, dispositivos médicos, silver economy y servicios de bienestar.

Desde esa perspectiva, las startups ofrecen una adaptación más rápida que las estructuras tradicionales, con capacidad para trasladar desarrollos científicos a aplicaciones concretas. El propio Longevity World Forum consolidó en sus últimas ediciones un espacio específico para conectar a estas empresas con inversores, instituciones, compañías del sector y sociedad.

Prada resumió el horizonte al que apuntan estas herramientas con una referencia etaria explícita. “El reto del futuro ya no es sólo vivir más, sino llegar a los 80 y 90 años con salud, autonomía y capacidad para seguir haciendo una vida plena”, afirmó.

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