Los empleados derivarán sus aportes directamente a las empresas de medicina privada
Comienza la resolución 1/25 del Ministerio de Salud -publicada este viernes en el Boletín Oficial- con la cual se materializa la decisión.

(La Nación) El Gobierno decidió que sea obligatorio el traspaso directo de los aportes y contribuciones a la prepaga por la cual, eventualmente, haya optado un asalariado, a menos que el propio trabajador exprese su voluntad en contrario. De esta manera, los funcionarios buscan terminar definitivamente con el sistema de triangulación, por el cual el dinero destinado a pagar parte de un plan de salud pasa, primero, por una obra social.
“Dispónese la derivación directa de los aportes y contribuciones de los trabajadores bajo relación de dependencia”, comienza la resolución 1/25 del Ministerio de Salud -publicada este viernes en el Boletín Oficial- con la cual se materializa la decisión. Para el afiliado, esto significa que el dinero irá directo a la prepaga, sin la intermediación de una obra social, a menos que exprese lo contrario.
Con la medida, la Superintendencia de Servicios de Salud dice que da por terminado el triángulo que a comienzos de 2024 se propuso romper, del que participan trabajadores en relación de dependencia que contratan prepagas, las propias empresas de medicina privada y las obras sociales. ¿Cómo funciona el esquema? Los empleados tienen una obra social asignada en su formulario de alta de sus empleos. El empleador derivaba los aportes al fisco, que luego los direcciona a las obras sociales; a su vez, estas entidades tienen contratos o convenios con las empresas, que reciben fondos. Y en el medio, un porcentaje de entre 3% y 10% es retenido por la obra social, según explican fuentes oficiales del área de Salud.
Esta triangulación impactaba en 1.380.000 afiliados titulares. El circuito de intermediación absorbía $3 billones al año, es decir unos $252.000 millones mensuales, según estimó el Gobierno. ¿De dónde surge esa cifra? De acuerdo con lo informado por fuentes de Salud, se nutre de tres fuentes de financiamiento. La primera son los aportes y contribuciones que totalizan $180.000 millones mensuales. Luego se ubican los subsidios automáticos que recibían estas obras sociales, independientemente de brindar o no la prestación. Estos representaban una erogación de $42.000 millones. Y en tercer lugar, el costo de la triangulación, que vendría a ser el contrato o convenio entre la obra social y la prepaga, que insumía unos $30.000 millones al mes.
Este último ítem es lo que se ahorra el titular, dado que el costo de intermediación desaparecerá. Representaba un promedio mensual de $21.739 por cada uno de ellos. En simultáneo, tal cual explicaron fuentes oficiales, los aportes continuarán, pero serán direccionados sin intermediación y los subsidios automáticos podrían seguir, en caso de que las obras sociales no actúen como intermediarias y brinden servicios y/o prestaciones de salud.
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