Avances y brechas en la aplicación de la ciencia de datos y la IA en la salud pública

El informe de progreso presentado ante el 63º Consejo Directivo señala mejoras en regulación, gobernanza de datos y capacitación, junto con desigualdades que persisten entre los países de las Américas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó  en el 63º Consejo Directivo, que se celebró en Washington, D.C., del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2026, un informe de progreso sobre la política para la aplicación de la ciencia de datos en la salud pública mediante la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes. El documento revisa los avances registrados desde la aprobación de la política en 2021 y advierte que los resultados siguen siendo desiguales en la Región.

La política, aprobada por el 59º Consejo Directivo mediante la resolución CD59.R2, estableció una orientación regional para fortalecer el análisis de salud, mejorar la toma de decisiones basada en datos y atender las brechas en la disponibilidad, la calidad, la interoperabilidad, el desglose y el uso seguro de los datos. El informe indica que los Estados Miembros han avanzado en el fortalecimiento de los sistemas de información para la salud, en la promoción de marcos regulatorios, de gobernanza y de ética, en la mitigación del sesgo de la IA y en la ampliación de la cooperación técnica y la formación de capacidades.

Además, en materia regulatoria, al 2025 diez Estados Miembros contaban con normas avanzadas de protección de datos y privacidad, así como con marcos éticos armonizados con estándares internacionales, que incluyen salvaguardias sobre consentimiento, transparencia y rendición de cuentas. Se ha realizado además un trabajo de armonización regulatoria en 17 países, con mayor atención a la interoperabilidad transfronteriza, la mitigación de sesgos y la explicabilidad de los modelos analíticos y las aplicaciones de IA. El documento aclara que los avances difieren según la madurez regulatoria, la capacidad institucional, las competencias analíticas y la infraestructura tecnológica de cada país.

En cuanto a la gobernanza de los datos, se realizaron evaluaciones de madurez de la gestión de datos en 15 países y se impulsó la adopción de normas de interoperabilidad como FHIR-HL7 y de clasificaciones como la CIE-11, con su posible conexión con SNOMED, para mejorar la comparabilidad de la información entre sistemas y niveles de atención. En el Caribe se aprobó una hoja de ruta subregional para la transformación digital de las estadísticas vitales y de salud. El informe señala que algunas subregiones han alcanzado etapas avanzadas en el desarrollo de plataformas de datos, mientras que otras se mantienen en un nivel intermedio o inicial, con brechas en liderazgo, coordinación, planificación y actualización de instrumentos normativos.

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