Un fallo en EE.UU determinó que el cuerpo humano no se puede patentar

La carrera por la información genética ha dado un giro que marca un hito en la medicina. La Corte Suprema norteamericana dictaminó que no se pueden patentar genes humanos.

justicia2[1]Para que los genes puedan tener un uso científico o médico, deben ser aislados. Hasta ahora, si un científico quería estudiar un gen patentado, debía pagar a la empresa por ello.

«Este aislamiento es básico, porque así es como retiras el gen del resto del genoma para examinarlo», explicó Sandra Park. «Como Myriad tenía la patente de toda forma de aislamiento, tenía el derecho de controlar todo tipo de trabajo científico en este gen».

En las pocas ocasiones que Myriad ha permitido a otro laboratorio usar los genes BRCA 1y 2, ésta se quedaba con la información clínica de las pruebas.

El laboratorio también disfrutaba de los derechos de la relación entre el gen y una mutación.

Esto es lo que más le preocupaba a Gert Matthijs, de la Sociedad Europea de Genética Humana. «Había tres puntos importantes: el primero era la patente del gen; el segundo, su relación con la mutación que produce el cáncer de mama y el tercero es el método de diagnóstico con el que alguien compara la secuencia mutada del paciente con una normal».

«Con su decisión, la Corte Suprema parece proponer que el uso de la información de la secuencia del genoma no puede ser impugnada por las patentes», señala Matthijs. «En mi opinión, esto debería ser suficiente para salvaguardar el libre acceso a las pruebas clínicas genéticas de los BRCA1 y BRCA2».

Si bien la ACLU sostenía su lucha en términos éticos, la industria biotecnológica lo hizo por motivos económicos. La información genética es un negocio multimillonario.

La carrera por desarrollar terapias genéticas es cruenta y hasta ahora su modelo se basaba en tener las patentes de los genes y sus mutaciones responsables de enfermedades porque así llevaban la ventaja.

En el primer trimestre de este año, Myriad registró un aumento de ganancias del 21%, lo que se traduce en US$133.4 millones, según un comunicado publicado por la empresa en su sitio web.

Ronald Rogers, portavoz del laboratorio, le advirtió a BBC Mundo poco antes de conocerse el fallo que eliminar las patentes a genes ponía en peligro todo el sistema de EE.UU. «Seremos el único país desarrollado que no permita patentes y eso nos pondrá en desventaja».

Rogers explica que un descubrimiento científico puede necesitar de decenas de millones de dólares. «Pero para transferir ese descubrimiento en un producto, nos tomó US$500 millones».

Buena parte de ese dinero se ha destinado para marketing o «educación», como lo prefiere llamar Rogers.

«Hemos tenido que conducir una extensa investigación clínica y educar a doctores, pacientes y patrocinadores sobre los datos clínicos para obtener reembolso y asegurar que nuestras pruebas son ampliamente accesibles».

Lisbeth Ceriani siempre entendió la importancia de la prueba, su desespero fue que no la podía pagar y no había otra opción.

El diagnóstico de riesgo de cáncer de mama u ovario cuesta miles de dólares y cada año Myriad realiza unas 250.000 pruebas.

Varios expertos estiman que la decisión de este jueves abaratará los costos de la prueba.

«Nosotros no creemos que el fallo perjudique a la industria. Al contrario, creemos que la va a beneficiar porque permitirá a otros laboratorios investigar sobre genes que producen enfermedades y desarrollar pruebas de diagnósticos y tratamientos», comenta Sandra Park.

Compartir esta noticia en tus redes

Noticias relacionadas