El gen MUC1, nueva esperanza en la lucha contra la metástasis del cáncer de mama
La investigación arroja luz sobre cómo las células cancerosas sobreviven a las condiciones adversas del tumor primario y se propagan a otras partes del cuerpo.

(Con Salud) Un grupo de científicos del Centro Oncológico Kimmel de Johns Hopkins ha realizado un descubrimiento significativo en la investigación sobre el cáncer de mama.
Han identificado 16 genes que permiten a las células tumorales sobrevivir en el torrente sanguíneo tras escapar de las áreas hipóxicas, o con poco oxígeno, dentro de un tumor. Estos genes representan objetivos terapéuticos prometedores para prevenir la recurrencia del cáncer, y uno de ellos, MUC1, ya está siendo investigado en ensayos clínicos.
La investigación arroja luz sobre cómo las células cancerosas sobreviven a las condiciones adversas del tumor primario y se propagan a otras partes del cuerpo. Según la autora principal, el Dr. Daniele Gilkes, las células cancerosas que enfrentan hipoxia tienden a migrar hacia áreas más ricas en oxígeno, como el torrente sanguíneo, y pueden causar metástasis en órganos distantes.
Las células capaces de sobrevivir a concentraciones de oxígeno muy bajas sobreviven mejor en el torrente sanguíneo. Así es como, incluso después de extirpar un tumor, a veces descubrimos que las células cancerosas se han instalado en otras partes del cuerpo. Los niveles más bajos de oxígeno en un tumor se correlacionan con un peor pronóstico, manifiesta Gilkes.
Utilizando técnicas avanzadas como la transcriptómica espacial, los investigadores analizaron tumores de ratones, etiquetando células hipóxicas con colores verdes. Compararon las células tumorales en su origen con aquellas que habían alcanzado el torrente sanguíneo o los pulmones. Los hallazgos revelaron que un subconjunto de genes inducidos por la hipoxia seguía expresándose incluso después de que las células escaparan del tumor inicial.
Los resultados sugieren la posibilidad de una especie de memoria de exposición a condiciones hipóxicas, explica Gilkes. Esta memoria y resiliencia podrían explicar por qué, incluso tras la extirpación de un tumor, las células cancerosas pueden instalarse en otras partes del cuerpo, particularmente en pacientes con niveles bajos de oxígeno en los tumores, un factor asociado con peores pronósticos.
Para probar el impacto de este gen, el equipo utilizó un compuesto experimental llamado GO-203, que bloquea MUC1. Al reducir los niveles de esta proteína en modelos de ratón, las células hipóxicas fueron incapaces de sobrevivir en el torrente sanguíneo o en ambientes ricos en ROS, lo que resultó en una disminución de las metástasis pulmonares.
Actualmente, MUC1 está siendo evaluado en un ensayo clínico de fase I/II para pacientes con tumores sólidos avanzados, incluidos cánceres de mama, ovario y colorrectal. Este avance abre nuevas posibilidades para tratar la recurrencia y metástasis del cáncer de mama, aunque los investigadores advierten que se necesita más estudio para evaluar si estos hallazgos se aplican a otros tipos de cáncer.
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