Un virus modificado detiene el avance del cáncer de páncreas

En una fase inicial del ensayo, la terapia experimental logró estabilizar la enfermedad sin reducir el tamaño de los tumores, un resultado que impulsa nuevas investigaciones ante una patología oncológica de difícil pronóstico.

(Infobae) Un grupo de científicos en Estados Unidos logró que un virus modificado detuviera por completo el avance de tumores de cáncer de páncreas en tres pacientes, un resultado observado en una fase inicial de un ensayo clínico que reavivó el interés por estrategias biomédicas alternativas, según informó New Scientist.

Investigadores de la Universidad de Minnesota inyectaron un adenovirus modificado directamente en tumores pancreáticos y observaron que los tumores dejaron de crecer durante el seguimiento y no se expandieron, sin que hasta ahora se documentara una reducción de su tamaño.

En términos simples, el estudio probó un virus “reprogramado” para actuar dentro del cáncer: un adenovirus, un tipo de virus frecuente que en su forma natural puede causar resfríos, dolor de garganta o conjuntivitis, pero que en laboratorio se utiliza como “vehículo” porque entra con facilidad a células humanas y puede modificarse genéticamente para que cumpla una tarea específica.

Los investigadores plantearon que estos resultados abrieron la puerta a futuras investigaciones con dosis más altas y a combinaciones con inmunoterapia. El trabajo se presentó en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Terapia Génica y Celular en Boston, según informó New Scientist.

Cómo se aplicó la terapia en el ensayo

El tratamiento experimental lo desarrolló el equipo encabezado por Masato Yamamoto, profesor de la Universidad de Minnesota. Los especialistas indicaron que administraron una décima parte de la dosis prevista, un punto que consideraron relevante por la agresividad del cáncer de páncreas y la respuesta observada.

Los pacientes tratados mantuvieron sus tumores estables durante el seguimiento. El primero recibió la terapia hace un año, con un tumor de siete centímetros que permaneció localizado en el páncreas.

Otras dos personas recibieron posteriormente el procedimiento y sus tumores tampoco progresaron. Yamamoto afirmó: “Todos siguen vivos y con la enfermedad clínicamente estable”, según New Scientist.

La técnica de administración consistió en guiar una sonda fina por la garganta hasta el páncreas, asistida con ecografía, para permitir la aplicación precisa del virus en el tejido tumoral. El próximo paso será tratar a 15 pacientes adicionales con dosis más elevadas, para definir el nivel óptimo de seguridad y efectividad.

Cómo actúa el virus oncolítico dentro del tumor

Un virus oncolítico es un virus diseñado para entrar en células cancerosas, multiplicarse dentro de ellas y destruirlas desde adentro. La idea no es “curar una infección”, sino usar al virus como una herramienta biológica para dañar el tumor.

En este caso, el equipo utilizó un adenovirus modificado con el objetivo de que se replicara solo en células tumorales. El virus se diseñó para activarse en células con niveles altos de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), que suele aparecer elevada en tumores: ese marcador funciona como una señal que permite que el virus se multiplique.

Cuando el virus entra en la célula cancerosa, se replica y termina por romperla. Esa ruptura libera nuevas partículas virales, que podrían infectar células tumorales cercanas. Yamamoto planteó que, si el virus se expandiera con el tiempo, podría no solo frenar el crecimiento sino también reducir el tumor. Por esa razón se inyectó directamente en el tejido tumoral, con el objetivo de concentrar el efecto y reducir la exposición del resto del organismo.

Qué cambia si se combina con inmunoterapia

La inmunoterapia intenta que el sistema inmune reconozca al tumor y lo ataque, pero el cáncer de páncreas suele “esconderse” o bloquear esa respuesta. En este esquema, el virus podría ayudar de dos maneras: por un lado, destruye células tumorales; por otro, esa destrucción libera señales biológicas que facilitan que el sistema inmune “vea” mejor al tumor.

Por eso el equipo evaluó combinar la terapia viral con inhibidores de puntos de control inmunitario, fármacos que buscan quitar frenos a la respuesta defensiva del organismo.

El cáncer de páncreas suele diagnosticarse tarde, porque los síntomas aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada. Además, estos tumores pueden tener una estructura densa y fibrosa que dificulta que los tratamientos lleguen bien a todo el tejido tumoral.

Esa combinación —diagnóstico tardío y barreras físicas y biológicas contra los tratamientos— explica por qué los especialistas piden cautela incluso cuando un ensayo temprano muestra estabilización tumoral.

Para dimensionar el impacto, a escala global el World Cancer Research Fund reportó 510.992 nuevos casos de cáncer de páncreas en 2022 y 467.409 muertes ese mismo año.

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