Parches de organoides vasculares logran regenerar con éxito los microvasos del corazón

Un equipo de Universidad de Stanford, Estados Unidos, ha probado un método para regenerar microvasos en el corazón con organoides vasculares derivados de células madre.

La cardiopatía isquémica (CI), también conocida como enfermedad arterial coronaria, es una de las principales causas de muerte y morbilidad en los países occidentales. La CI se produce cuando los vasos sanguíneos del corazón se obstruyen, lo que dificulta el suministro de oxígeno y nutrientes a las células del músculo cardíaco, que finalmente mueren, provocando un infarto o insuficiencia cardíaca.

Si bien los vasos sanguíneos de mayor calibre pueden reemplazarse quirúrgicamente para restablecer el flujo sanguíneo, actualmente no existe ningún tratamiento dirigido a los vasos sanguíneos más pequeños, denominados microvasos, que son esenciales para la circulación sanguínea uniforme dentro del músculo cardíaco.

En este nuevo trabajo, el equipo de Yasuhiro Shudo de la Universidad de Standford comenzó creando organoides vasculares, que son pequeños agregados de células capaces de formar nuevos vasos sanguíneos, a partir de células progenitoras endoteliales (CPE) aisladas de sangre humana y células musculares lisas (CML) derivadas de células madre mesenquimales de médula ósea humana.

Posteriormente, el equipo colocó parches de organoides vasculares en la superficie externa del corazón de cerdos con cardiopatía isquémica (CI) y los siguió durante cuatro semanas. De manera alentadora, la función cardíaca en los cerdos que recibieron parches de organoides mejoró en comparación con los animales no tratados, y la progresión de la CI hacia la insuficiencia cardíaca se atenuó.

Los parches de organoides sobrevivieron durante varias semanas y se encontraron células individuales de los parches superficiales en capas más profundas de los corazones de los cerdos, lo que sugiere que están migrando hacia el corazón. Los parches de organoides también estimularon indirectamente los corazones de los cerdos para que formaran nuevos microvasos y pudieron haber contribuido a preservar la viabilidad de las células del músculo cardíaco mediante la liberación de proteínas que favorecen la supervivencia celular. En conjunto, estos efectos dieron lugar a una densidad y madurez de microvasos notablemente mayores en los corazones trasplantados.

Este estudio de prueba de concepto demuestra que los organoides vasculares generados a partir de una fuente accesible de células madre humanas podrían ser un tratamiento eficaz para la cardiopatía isquémica en un modelo animal grande con un tamaño y fisiología cardíaca similares a los del corazón humano. Se requerirán estudios adicionales de seguridad y eficacia antes de que un tratamiento similar pueda estar disponible para los pacientes con cardiopatía isquémica en el futuro.

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