Lavarse correctamente las manos y evitar infecciones graves

Se celebra el Día Mundial de la Higiene de Manos, una fecha clave para recordar la importancia de esta práctica en la prevención de infecciones, especialmente, dentro de los sistemas de salud.

(Infobae) Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta efeméride llama a tomar conciencia de la necesidad de que los países consideren rápidamente la implementación del plan de acción mundial y el marco de monitoreo para la prevención y el control de infecciones (PCI).

Cada año, millones de pacientes y trabajadores de la salud se ven afectados por infecciones asociadas a la atención sanitaria, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y muchas de estas infecciones son prevenibles. “Estas infecciones pueden desencadenar brotes, especialmente si están causadas por organismos resistentes a los antimicrobianos. Implementar programas sólidos de prevención y control de infecciones (PCI) mejora la calidad y seguridad de la atención, reduce complicaciones como la sepsis, acorta estancias hospitalarias y disminuye la carga de trabajo del personal de salud”, ha divulgado la entidad sanitaria.

Junto con la higiene ambiental, la higiene de manos es una de las intervenciones más efectivas y económicas para frenar la resistencia antimicrobiana.

Existen tres tipos de lavados de manos, el social, que se realiza en contextos cotidianos para eliminar suciedad visible y contaminantes. Consiste en frotarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, siguiendo un procedimiento sencillo pero efectivo para mantener la higiene diaria.

En el caso del lavado de manos antiséptico o clínico, se aplica en ámbitos de atención sanitaria, como antes del contacto con pacientes. Su objetivo es reducir la flora bacteriana transitoria. Se emplea jabón antiséptico o soluciones hidroalcohólicas, y el tiempo de fricción recomendado es de 30 segundos.

El lavado de manos quirúrgico está destinado a la preparación del personal médico previo a una intervención quirúrgica. Su finalidad es minimizar la carga bacteriana tanto en manos como en antebrazos. Para ello, se usa jabón antiséptico y se realiza una limpieza meticulosa con movimientos rotativos que abarcan todas las superficies.

Para la OPS, es crucial “promover buenas prácticas de higiene de las manos y el uso adecuado de guantes (cuando es necesario) en el flujo de trabajo de la atención de la salud”. La organización también destaca la necesidad de promover “la inclusión de la higiene de las manos en las estrategias nacionales de PCI, así como en los procedimientos operativos estándar a nivel de los centros de atención de salud, de acuerdo con las recomendaciones del plan de acción mundial y el marco de monitoreo de la OMS 2024-2030”. Además, resalta la importancia de concienciar “sobre el impacto ambiental y climático de los guantes en la generación y gestión de residuos, especialmente cuando se usan innecesariamente”.

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