Los argentinos aún tienen poco conocimiento sobre cómo actuar ante un ACV
Un sondeo realizado por Avalian advierte que la mayoría de los argentinos desconoce las herramientas clave para detectar signos de alerta y actuar con rapidez.

Un Accidente Cerebrovascular (ACV) se produce cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia el cerebro, ya sea por la obstrucción o la ruptura de un vaso sanguíneo. Esta alteración impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes, lo que provoca daños irreversibles en cuestión de minutos. Si bien se trata de un evento súbito que requiere atención inmediata, puede prevenirse si se identifican y controlan los factores de riesgo.
En esa línea, una encuesta realizada por Avalian a 2 mil personas a nivel nacional expone un panorama preocupante: a pesar de creerse informados, los argentinos aún tienen poco conocimiento sobre aspectos clave de los síntomas, prevención y cómo actuar ante un accidente cerebrovascular (ACV).
Uno de los datos más contundentes surge del bajo nivel de reconocimiento del método FAST, una herramienta estandarizada para la detección temprana del ACV: tan solo el 11% de los encuestados afirma conocerlo y saber aplicarlo. En contraste, más de la mitad (53%) nunca había escuchado hablar de este test, y un 36% adicional lo escuchó pero no recuerda de qué se trata.
El método FAST -por sus siglas en inglés- funciona como un memotest para recordar las cuatro principales señales de alerta para identificar un derrame cerebral:
- Face (cara): asimetría o caída de un lado del rostro al sonreír.
- Arm (brazo): dificultad para levantar uno de los brazos o mantenerlo en alto.
- Speech (habla): problemas para hablar con claridad o repetir una frase sencilla.
- Time (tiempo): ante cualquiera de estos síntomas, actuar de inmediato y contactar a emergencias.
“En lo que refiere a ACV, existe una ventana crítica en las primeras 4 horas y media desde el inicio de los síntomas en la que la intervención médica puede cambiar significativamente el panorama. Cada minuto sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas, esto puede traducirse en secuelas graves o incluso en la muerte” explica Claudia Paviotti, médica cardióloga y directora médica de Avalian.
“Es por eso que es tan importante que todos podamos reconocer los síntomas y la importancia de tratarse lo más rápido posible en un centro de salud” concluye Paviotti.
En términos generales, los síntomas más frecuentes del ACV, como la parálisis facial o la dificultad para hablar, fueron correctamente identificados por más del 90% de los encuestados. Sin embargo, la encuesta revela cierto nivel de confusión: un 28% asocia erróneamente el entumecimiento de los dedos de los pies como señal de ACV, y casi un 18% menciona el dolor de pecho, un síntoma más característico de un infarto.
Condiciones como hipertensión arterial, diabetes, colesterol
elevado o fibrilación auricular
(arritmia) aumentan significativamente la probabilidad de sufrir un ACV. A
estos se suman factores conductuales como el tabaquismo, el sedentarismo y el
estrés crónico.
Un dato clave es que el ACV puede ocurrir a cualquier edad, incluso en jóvenes y niños, lo que refuerza la necesidad de ampliar las estrategias de prevención más allá de los grupos tradicionalmente considerados de riesgo.
En esa línea, un informe publicado por “The Lancet” reveló que la incidencia de
ACV en adultos jóvenes aumentó de forma sostenida a partir del 2015, y que para
2050 se prevé un incremento de la mortalidad global del 50%, con 9.7 millones
de muertes asociadas.
Brecha generacional: menos prevención médica, más exposición digital
El análisis por franjas etarias muestra diferencias marcadas. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, el 88,1% afirma no haber recibido información por parte de un profesional de la salud sobre el riesgo de ACV. Si bien este dato se explica en parte por una menor frecuencia de consultas médicas en este grupo, abre un interrogante sobre los canales de prevención disponibles.
Paradójicamente, los jóvenes presentan un mayor nivel de conocimiento del método FAST (16% frente al 11% del promedio general), lo que sugiere que las redes sociales y los entornos digitales pueden estar cumpliendo un rol relevante en la difusión de este tipo de información.
También son el grupo con mayor nivel de confusión al identificar síntomas: el 39,8% menciona el entumecimiento de los dedos de los pies y el 27,5% el dolor de pecho como señales de un ACV. Esta tendencia disminuye progresivamente con la edad, y los mayores de 60 años presentan casi el doble de precisión en la identificación correcta de los síntomas.
El ACV continúa siendo una de las principales causas de muerte a nivel global. En Argentina, cada año se registran alrededor de 120.000 casos, de los cuales un tercio fallece y otro tercio sobrevive pero con algún grado de discapacidad. Empresas como Avalian están trabajando en procesos integrales de capacitación y difusión de conocimientos para que todas sus estructuras y equipos estén preparados para identificar, asistir y derivar correctamente un evento cerebrovascular.
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