Uruguay: plan de «seguridad del paciente» tuvo poco eco
Una herramienta impulsada el año pasado por las autoridades sanitarias para evitar errores médicos y favorecer la seguridad del paciente es aplicada solo por dos instituciones médicas.

A fines de agosto del año pasado, siete meses antes que el sistema de salud uruguayo se sacudiera al revelarse que había enfermeros asesinando pacientes en los propios hospitales, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Fondo Nacional de Recursos (FNR) presentaron a todas las instituciones un sistema de comunicación (Herramienta SAER) ideado para evitar eventos adversos en la asistencia y favorecer algo que hoy está en el centro de la discusión: la seguridad del paciente.
La herramienta, que por supuesto no está pensada para detectar asesinos, pero sí para mejorar los controles internos, y que funciona con éxito en varios países del mundo, es aplicada solamente por dos instituciones médicas en Uruguay, el Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca (INCC) de la mutualista SMI y el departamento de Enfermería de la mutualista Circulo Católico.
El director técnico del FNR, Alarico Rodríguez, recordó a El País que cuando en agosto de 2011 presentaron el sistema a todas los centros de salud, públicos y privados, «no hubo ningún movimiento». Por eso hicieron otra presentación en noviembre, exclusiva para los Institutos de Medicina Altamente Especializada (IMAE), y lograron interesar al INCC. Luego se sumó el Circulo Católico.
El sistema es impulsado por la Comisión de Seguridad del Paciente y por el programa Calidad en Salud del Fondo de Recursos.
Rodríguez aclaró que está «absolutamente demostrado» que la herramienta funciona únicamente si las instituciones tienen voluntad de ponerla en práctica, pero no si es impuesta como algo obligatorio para todo el sistema de un día para el otro.
Este mecanismo de control se originó en la Marina de Estados Unidos y fue luego adaptado en Reino Unido para la atención médica.
Se llama Herramienta SAER (que es la sigla para Situación, Antecedentes, Evaluación, Recomendación) y consta de cuatro pasos protocolizados que deben ejecutarse cronológicamente en casos como llamadas de urgencia o pases de guardia.
En primer lugar se debe identificar al paciente, su nombre, habitación y su estado actual. El siguiente paso es detallar la fecha de ingreso a internación, el diagnóstico al ingreso, los procedimientos realizados, sus signos vitales, la medicación que se le está administrando y otras observaciones.
El tercer paso es la evaluación: la nurse o encargado de piso debe comunicar cuál es a su juicio el problema, qué ha hecho para tratarlo y cuál es su valoración. Por último, en casos de una llamada de urgencia al médico, se debe preguntar qué es lo que necesita y qué puede ir haciendo mientras éste llega al hospital. Para despejar dudas se debe pedir al receptor del mensaje que repita la información relevante para asegurarse que la comprendió.
Todos estos pasos deben estar impresos en lugares visibles de las oficinas de las nurses y encargados de piso.
Poco eco. La herramienta fue presentada con bombos y platillos por las autoridades sanitarias, pero la respuesta ha sido más bien escasa.
Durante la presentación, el ministro de Salud, Jorge Venegas, había manifestado que el paciente debe ser el «centro de la atención médica» para destacar luego la relevancia de la implementación de este sistema de seguridad.
El subsecretario de Salud, Leonel Briozzo, dijo en su momento que esta nueva herramienta facilita «trabajar en equipo y con roles complementarios» y que «mejora la confianza en el sistema».
El presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa), Luis Gallo, había dicho que es una «herramienta formidable» que implica un «compromiso de todo el equipo de salud».
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