“El objetivo era disminuir el gasto de bolsillo en salud de la población”
Así lo expresó Rubén Gaete, asesor del Gabinete del Ministerio de Salud de Paraguay, en el marco de las XXI Jornadas Nacionales de Economía de la Salud.

Durante su exposición describió la actualidad sanitaria de Paraguay y detalló los cambios realizados desde el año 2008 (año en que fue electo presidente Fernando Lugo) hasta la actualidad.
Gaete señaló que su país tiene un total de 6,2 millones de habitantes, donde el 58,8% de la población vive en zonas urbanas y el 24% tiene cobertura de aseguramiento de población.
“En 2008 este proyecto nuevo que ganó la elección cambio el estilo de gobierno. Apostamos a la construcción de una política de Estado en salud. Heredamos un sistema de salud no articulado, con altos niveles de fragmentación y segmentación. Había una débil rectoría del Ministerio de Salud, un alto gasto de bolsillo de las familias en salud, y una red de servicios insuficientes en relación a la demanda”.
“La tasa de mortalidad infantil si bien disminuyó sigue siendo una de las más altas en promedio de América latina, y está dentro de los cinco países con las tasas más elevadas”.
Asimismo, indicó que el 35% de la población es pobre y un 36% no tiene agua potable.
“Ante esta situación la respuesta fue cambiar los paradigmas. De un enfoque asistencialista pasamos a uno de derechos. De entender a la gente como pacientes a pensarlos como personas con derechos. De tener oferta de medias a tener garantía de derechos”.
“Para esto tuvimos en cuenta distintos ejes que tenías que ver con: calidad de vida; construir un sistema integrado de salud; inclusión social; seguridad social con cobertura universal”.
“En 2008 creamos un plan de contingencia en salud. En 2009 implementamos un plan de mejoras e innovaciones sanitarias. En este año iniciamos una reforma estructural con un cambio legal que genere sostenibilidad”.
Gaete señaló como problemas a prestar atención el alto grado de gasto de bolsillo para la atención sanitaria; la alta morbimortalidad de enfermedades prevenibles; la baja calidad; la exclusión social; la gestión burocrática; y la persistencia de la centralización y fragmentación.
“Los avances logrados tienen que ver con que se declaró la gratuidad de todos los servicios públicos de salud, ya que antes había un copago. También, transferimos fondos para lograr mayor equidad y descentralizar a través de los consejos regionales o locales en salud para no afectar el funcionamiento de los servicios”, dijo el asesor de gabinete paraguayo. “Esto llevó a una suba de la demanda de servicios y a un ahorro del gasto de bolsillo de la gente”.
“Los cambios en la oferta también tienen relación con la instalación de unidades de salud de la familia. Tenemos un total de 503 con una población de 2 millones de personas. Con esto logramos que en lugares donde nunca hubo una enfermera, ahora lleguen profesionales para atenderlos”.
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