El Británico fortalece su modelo de atención basado en una mirada integral del bienestar

A través del Comité de Atención Espiritual en Salud (CAES), la institución promueve la incorporación de la dimensión espiritual como parte del abordaje integral de pacientes, familias y equipos de salud.

¿Qué pasa cuando el dolor de una persona no puede explicarse solamente por una enfermedad? ¿Qué ocurre con el miedo, la pérdida de sentido, la incertidumbre, la necesidad de reconciliación o la angustia frente a la propia finitud? Para el Hospital Británico de Buenos Aires, responder esas preguntas también forma parte del cuidado médico. Con esa mirada, el Comité de Atención Espiritual en Salud (CAES) trabaja para incorporar la dimensión espiritual al abordaje integral de pacientes y familias, partiendo de una premisa: el sufrimiento humano no siempre puede ser abordado únicamente desde las dimensiones física, psicológica y social. El Comité surgió precisamente a partir de la experiencia cotidiana de profesionales de distintas especialidades que identificaron los límites de un modelo exclusivamente biomédico para comprender todas las fuentes de sufrimiento.

La espiritualidad es una dimensión inherente al ser humano y está relacionada con la búsqueda de sentido, propósito, trascendencia y conexión, y puede o no expresarse a través de una religión”, explica la Dra. Fernanda Montaña, psicooncóloga del Servicio de Oncología del Hospital Británico. La especialista destaca que los pacientes consideran importante que sus valores, necesidades y preocupaciones espirituales sean reconocidos dentro de la atención sanitaria.

La propuesta no implica incorporar una práctica religiosa al tratamiento médico, sino reconocer y acompañar una dimensión de la persona que puede adquirir especial relevancia frente a la enfermedad, la vulnerabilidad, el sufrimiento y el final de la vida. En esa línea, el CAES trabaja sobre conceptos como sentido, valores, vínculos, trascendencia, compasión y humanización.

La iniciativa se inscribe además en una evolución internacional del concepto de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la promoción de la salud debe sostener una concepción positiva e inclusiva del bienestar y, en el marco de la Carta de Bangkok de 2005, incorporó explícitamente la dimensión espiritual dentro de esta discusión.

El desafío adquiere particular relevancia en los cuidados paliativos. Según estimaciones internacionales difundidas por la OMS, más de 40 millones de personas requieren cuidados paliativos cada año, mientras que estimaciones del Global Atlas of Palliative Care calculan que en 2017 alrededor de 56,8 millones de personas en todo el mundo necesitaban cuidados paliativos, incluyendo personas que estaban atravesando una enfermedad avanzada pero que aún no se encontraban en sus últimos días de vida.

La evidencia científica también muestra que las necesidades espirituales no son una cuestión marginal. Una revisión sistemática que reunió 34 estudios sobre pacientes con enfermedades que limitan la vida identificó cinco grandes dimensiones recurrentes: autonomía, conexión con otras

personas, búsqueda y construcción de significado, una mirada positiva y la manera de afrontar la muerte y el proceso de morir.

Otra revisión sistemática, que analizó 19 estudios con 1.548 participantes, encontró que la mayoría de los trabajos evaluados señalaba un potencial efecto beneficioso de las intervenciones de atención espiritual sobre el bienestar y la calidad de vida de pacientes con enfermedades terminales.

En 2024, se publicó una revisión paraguas que analizó 27 revisiones sistemáticas y que, en conjunto, comprendieron 431 estudios y 55.759 participantes. Sus resultados sugieren que determinadas intervenciones de atención espiritual —entre ellas la terapia de dignidad y la revisión de vida— pueden contribuir a mejorar el bienestar espiritual, los síntomas emocionales y la calidad de vida en personas que reciben cuidados paliativos.

De la reflexión a la práctica

En el Hospital Británico, el trabajo del CAES ya se traduce en diferentes iniciativas. Entre ellas, se encuentra un espacio diario y gratuito de meditación, destinado principalmente al autocuidado de los trabajadores y abierto también, mediante Zoom, a pacientes y familiares interesados. La propuesta busca generar un momento de pausa, presencia, conexión y cuidado antes del inicio de la actividad asistencial.

El Comité también puso en marcha un entrenamiento semanal en Cultivo de la Compasión, que convoca a más de 50 trabajadores de distintas áreas y disciplinas del Hospital Británico. El objetivo es desarrollar herramientas individuales y, al mismo tiempo, contribuir a construir una cultura institucional del cuidado y la compasión.

El abordaje alcanza además a pacientes, familias y comunidad hospitalaria. El CAES participa de actividades vinculadas con cáncer de mama que combinan meditación, yoga y espacios de conexión e intercambio. Esta propuesta es acompañada por Sanarte, instancia artística destinada a pacientes oncológicos que utilizan el arte como una vía de expresión de experiencias que muchas veces resultan difíciles de transmitir mediante palabras.

El trabajo del Comité también tiene una dimensión científica. El CAES participó en la validación argentina del FACIT-Sp, un instrumento destinado a evaluar el bienestar espiritual, mediante un estudio multicéntrico realizado junto con los equipos de Cuidados Paliativos del Hospital Sommer y del Hospital Italiano de Buenos Aires. Los resultados fueron publicados en la revista Medicina.

Además, el Comité desarrolló durante aproximadamente tres años una investigación cualitativa longitudinal sobre el afrontamiento del sufrimiento en pacientes oncológicos durante el proceso de enfermedad y de morir, trabajo que permitió identificar diferentes tipologías de afrontamiento y que posteriormente dio lugar a una tesis doctoral.

Para la Dra. Montaña, el objetivo final es avanzar hacia una transformación cultural dentro de las instituciones sanitarias: “atender el sufrimiento y la dimensión espiritual forma parte de un imperativo ético en salud.

En esa dirección, el Hospital Británico busca consolidar un modelo de atención que no se limite a tratar una enfermedad, sino que permita acompañar a la persona en toda su complejidad, incluyendo aquello que muchas veces queda fuera de una consulta, un diagnóstico o un tratamiento: el sufrimiento, los vínculos, los valores, el sentido y la manera particular en que cada individuo atraviesa la enfermedad y la finitud.

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