Enfermedad renal: los casos aumentan 6% cada año

Se estima que en Argentina hay 3 millones de personas con disfunciones en los riñones que desconocen su situación. Hipertensos y diabéticos son los grupos de riesgo que deben ser controlados.

Las enfermedades de los riñones pueden ser silenciosas y aparecen a cualquier edad. En la Argentina existen 26.000 pacientes en diálisis, cerca de 1 millón con diagnóstico de Enfermedad Renal Crónica (ERC), y se estima que hay otros 3 millones de personas que padecen alguna disfunción en los riñones y que desconocen esa condición. El panorama se torna más complejo cuando se considera que los casos crecen a una tasa anual de 6% y que el aumento de afecciones vinculadas como la hipertensión y la diabetes provocarán una tasa aún mayor de enfermos.  

 

Los riñones son cruciales para la supervivencia humana por lo que un deterioro en su funcionamiento impacta seriamente en la salud. Localizados hacia la mitad de la espalda, los riñones tienen el tamaño de un puño y dentro de cada uno existen alrededor de 1 millón de pequeñas estructuras llamadas nefronas que filtran la sangre y eliminan el exceso de agua y las toxinas convirtiéndolas en orina. Además, los riñones producen hormonas que regulan la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y de vitaminas.

 

Cuando no pueden cumplir con estas funciones, el agua y las toxinas se acumulan en la sangre y aparecen síntomas como dolor lumbar y cólico renal, hinchazón de ojos, manos y pies, y complicaciones al momento de orinar como mayor frecuencia especialmente a la noche, dolor o ardor en la micción, y aparición de espuma o cambios en el color de la orina. En los niños, un síntoma frecuente de enfermedad renal es el retardo en el crecimiento.


Por otra parte, existen condiciones o enfermedades que aumentan las chances de padecer disfunciones renales. En efecto, la hipertensión arterial y la diabetes son las causas más importantes de insuficiencia renal crónica; entre el 30 y 40 % de los diabéticos enferman del riñón por lo que resulta fundamental que un paciente diabético tenga un control estricto del nivel de azúcar en sangre (glucemia), de su presión arterial y de su colesterol para evitar complicaciones a nivel renal. Además las personas que padecen enfermedades congénitas, infecciosas o autoinmunes como el caso del lupus o la esclerodermia tienen tendencia a la enfermedad renal por lo que deben consultar con su médico tratante y con nefrólogo.

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