Reducción de daños como objetivo para políticas de drogas emergentes

De acuerdo con estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, más de 40 millones de personas en las Américas había consumido cannabis a partir de 2006.

El número de víctimas de las drogas ilegales ha crecido de forma espectacular en los últimos años en las Américas, pero con diferentes impactos en productores, consumidores y países de tránsito. Para mitigar estos impactos diferentes, la política de drogas debe abordar no sólo la oferta de drogas, sino la reducción de la demanda y la reducción de daños, señalaron especialistas en un encuentro organizado por la OPS y la OEA en el marco del Día Internacional de Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. 

De acuerdo con estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), más de 40 millones de personas en las Américas (6,9% de la población entre 15-64 años) había consumido cannabis a partir de 2006. Unos 10 millones habían consumido cocaína, 5,7 millones usaron estimulantes de tipo anfetamínico, y 2,2 millones de personas consumieron heroína. En los últimos años, la tendencia en las Américas muestra que ha aumentado el uso de drogas de tipo anfetamínico, debido a la disponibilidad de precursores químicos necesarios para sintetizar metanfetaminas. En América del Sur, cannabis y cocaína también están en aumento.

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