Con la llegada del invierno aumenta el riesgo de deshidratación en adultos mayores
Especialistas advierten que las bajas temperaturas ocultan la falta de líquidos en la tercera edad, un riesgo silencioso que puede derivar en cuadros graves de salud e internaciones.

Con la llegada oficial del invierno y las bajas temperaturas, la atención suele centrarse en prevenir enfermedades respiratorias. Sin embargo, especialistas advierten sobre un peligro médico frecuente, pero a menudo subestimado durante las olas de frío: la deshidratación en la población de adultos mayores.
Durante los meses más fríos del invierno, este factor se agrava: la ingesta voluntaria de agua fría genera rechazo y el uso constante de sistemas de calefacción en los hogares reseca los ambientes, aumentando la pérdida invisible de líquidos en el organismo.
“Muchas veces se piensa que la hidratación es un tema exclusivo del verano, pero en los adultos mayores el riesgo existe durante todo el año. En invierno suele pasar más desapercibido porque disminuye la sensación de sed y se incorporan menos líquidos, lo que puede impactar rápidamente en el estado general de salud”, explicó Pablo Bongiorno, especialista en gerontología en Clínica del Sol de Grupo Omint.
Esta falta de hidratación no es un tema menor y puede derivar rápidamente en complicaciones severas como cuadros de confusión mental, infecciones urinarias recurrentes, hipotensión (baja presión), mareos, caídas e, incluso, requerir internaciones de urgencia.
Las señales que el frío oculta y cómo prevenirlo
Para las familias y cuidadores, es de vital importancia aprovechar la llegada del invierno para repasar las medidas preventivas y sostener una hidratación adecuada en sus adultos mayores:
• Boca seca o saliva espesa.
• Orina de color oscuro y con olor fuerte.
• Piel seca que pierde elasticidad (agravado por la calefacción).
• Letargo, somnolencia inusual o episodios de desorientación.
Recomendaciones prácticas para la época invernal:
• Ofrecer líquidos constantemente: no esperar a que el adulto mayor sienta sed, es fundamental ofrecer pequeños sorbos a lo largo del día.
• Apostar por las infusiones: el agua fría suele generar rechazo frente a las bajas temperaturas. Los tés, caldos, sopas e infusiones tibias son excelentes aliados para mantener el calor corporal y la hidratación en niveles óptimos.
• Fomentar el consumo de frutas y verduras de estación: alimentos ricos en agua también contribuyen significativamente a la ingesta diaria de líquidos.
Ante la aparición de síntomas como mareos o confusión en estos días de bajas temperaturas, los especialistas recomiendan realizar una consulta médica de inmediato para evaluar el cuadro y evitar complicaciones mayores.
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