Cuando la cura lleva al uso abusivo de fármacos
Según la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas), en Estados Unidos, "son más (las personas que consumen fármacos) que las que usan cocaína, heroína, alucinógenos, éxtasis y opioides, todos sumados".

Pero, en muchas ocasiones, las personas tienden a automedicarse sin ningún tipo de control, lo que se torna en un problema que, en el caso de Colombia, está creciendo, le dijo a BBC Mundo el doctor Hugo Gallego, experto en toxicología.
«Por una lado, hay un problema de automedicación y por otro hay un mercado ilegal grande de acceso, sobre todos a los tranquilizantes conocidos como benzodiacepina, que han demostrado tener graves efectos de adicción», señaló Gallego.
Y las adicciones a los fármacos son tan peligrosas y temibles como las que se experimentan con drogas duras.
Uno de las características que agudiza el riesgo que representa la benzodiacepina es además que se desarrolla tolerancia, de manera que el cuerpo cada vez necesita de dosis más elevadas.
«El año pasado tuve un paciente de diecisiete años, adicto a los tranquilizantes, que empezó con una pastilla al día y después de tres años llegó a tomarse 80 pastillas diarias», relató Gallego.
Benzodiacepina y delincuencia
Los tranquilizantes también son una droga que aparece relacionada con casos de delincuencia.
Según el experto en toxicología colombiano, algunos sicarios la utilizan porque disminuye el temor a la hora de cometer un delito.
«Les quita el miedo cuando se van a enfrentar a situaciones arriesgadas o tienen que matar a alguien y también les provoca una especie de laguna o amnesia que hace que no recuerden haber sesgado una vida», explicó.
También son usadas para poner en estado de indefensión a víctimas de algunos delitos como robos y violaciones.
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