La importancia de realizarse pruebas de hepatitis A, B y C al menos una vez en la vida
Si no se detecta a tiempo, la hepatitis puede evolucionar a estadios avanzados que podrían requerir un trasplante hepático o incluso causar la muerte.

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, el Hospital Británico recuerda la importancia de que todas las personas deben realizarse, al menos una vez en la vida, pruebas para detectar hepatitis virales. Esto permite diagnosticarlas en fases tempranas y evitar su progresión a etapas más graves.
El término «hepatitis» se refiere a la inflamación del hígado. Esta inflamación es causada por la presencia de un virus que se aloja en las células hepáticas y provoca la muerte de muchas de ellas. El daño hepático puede ser provocado por el virus directamente o, más frecuentemente, por la respuesta inflamatoria del propio organismo al intentar eliminarlo.
“Se estima que alrededor de 500.000 personas en Argentina viven con hepatitis B o C, pero sólo un 30% está diagnosticada. Esto genera dos problemas graves: el primero es el riesgo de contagiar a otras personas y el segundo es la posibilidad de que estas hepatitis produzcan daño crónico del hígado que puede llevar a la muerte o a la necesidad de un trasplante hepático”, explica el Dr. Federico Villamil, Jefe del Centro de Hepatología y del Servicio de Trasplante Hepático del Hospital Británico.
Los virus responsables de las hepatitis virales se identifican con letras del abecedario, de la A a la E. Existen otros virus -como los de la mononucleosis, gripe, dengue o COVID- que, aunque afectan principalmente otros órganos, también pueden alterar los análisis hepáticos (hepatograma). Estas virosis sistémicas no se consideran hepatitis virales verdaderas, ya que afectan de forma transitoria y leve al hígado.
“De ser negativas las pruebas, es necesario vacunarse para las hepatitis A y B. Es importante saber que ambas vacunas son muy efectivas y están incluidas en el calendario obligatorio de Argentina. En los infectados por virus B, hoy disponemos de tratamientos efectivos que suprimen la multiplicación del virus y previenen así la progresión de la enfermedad a estadios avanzados como la cirrosis o el cáncer de hígado”, añade el especialista. Respecto a la hepatitis C, sostiene que se trata de un caso “muy especial” en la historia de la medicina debido a que “la enorme mayoría de los casos se cura con el tratamiento antiviral”.
En cuanto a los síntomas, la mayoría de las hepatitis agudas -cuando el virus ingresa a un hígado previamente sano- se resuelven espontáneamente en pocas semanas, sin necesidad de tratamiento específico. Algunos pacientes pueden presentar ictericia (coloración amarilla en piel y mucosas), orina oscura (coluria) y materia fecal más clara (acolia), síntomas típicos de afección hepática. Cuando el sistema inmune no logra eliminar al virus, la inflamación se vuelve crónica, provocando daño hepático continuo.
“El trasplante está indicado en pacientes con enfermedades hepáticas avanzadas e irreversibles, para las que no se dispone de ningún tratamiento alternativo. El 90% de los trasplantes se realizan en personas con cirrosis hepática que es la etapa final de diversas enfermedades crónicas (como las hepatitis B o C, entre otras) luego de años o décadas de evolución. La indicación del 10% restante de los trasplantes es la hepatitis fulminante que es una forma de hepatitis aguda caracterizada por la destrucción acelerada y masiva del tejido hepático lo que se asocia a un muy elevado riesgo de muerte”, concluye el Dr. Villamil.
CENTRO DE HEPATOLOGÍA DEL HOSPITAL BRITÁNICO
El Hospital Británico está posicionado como centro de referencia en trasplante hepático a nivel nacional. A pocos metros de su Sede Central está situado su Centro de Hepatología, que cuenta con un equipo de profesionales hepatólogos de amplia experiencia y reconocimiento nacional e internacional. Además, dispone de tecnología diagnóstica avanzada y prácticas específicas para atender a pacientes con todo tipo de enfermedades hepáticas.
En su sede de Av. Caseros 1857, en el barrio porteño de Barracas, el centro ofrece atención personalizada que incluye consultas con especialistas, análisis de laboratorio y estudios como ecografía-doppler y FibroScan, todo en el mismo lugar. También trabaja en coordinación con los Centros Médicos de Microcentro, Lanús y Lomas de Zamora.
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