Un cóctel de tres fármacos logra erradicar el VIH en recién nacidos de forma permanente

(ABC Salud) Se calcula que, cada año, más de 120.000 bebés se infectan con el VIH durante el parto o la lactancia en todo [...]

(ABC Salud) Se calcula que, cada año, más de 120.000 bebés se infectan con el VIH durante el parto o la lactancia en todo el mundo.

Para la inmensa mayoría, este diagnóstico supone la condena a una terapia antirretroviral de por vida; una servidumbre farmacológica que, en muchos países, está condicionada a la disponibilidad de recursos económicos e infraestructuras sanitarias. Sin embargo, un hallazgo científico liderado por la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (OHSU) abre la puerta a un cambio radical de escenario: una intervención médica puntual administrada durante los tres primeros días de vida podría eliminar el virus del organismo de forma definitiva.

El estudio, publicado en la revista ‘Nature Microbiology’, demuestra cómo un tratamiento combinado de tres vías administrado durante unas pocas semanas logró purgar completamente el VIH en un modelo animal de recién nacidos. El éxito del ensayo abre la vía a su traslación a ensayos clínicos en humanos, primero en adultos recién expuestos y posteriormente en recién nacidos.

Los investigadores probaron un régimen farmacológico que combina tres estrategias que, por separado, habían fracasado en su intento de erradicar la infección: la terapia antirretroviral convencional, anticuerpos neutralizantes de amplio espectro y un anticuerpo monoclonal experimental denominado leronlimab, diseñado para bloquear la proteína de superficie CCR5, la «puerta de entrada» que el virus utiliza para invadir las células inmunitarias.

El propio Jonah Sacha, profesor en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Oregón (ONPRC) y coautor del trabajo, reconoce que no albergaba grandes esperanzas antes del experimento. «No había ninguna razón para pensar que esto fuera a eliminar por completo el virus. Es una de esas situaciones en las que haces la prueba y, para tu sorpresa, funciona de forma espectacular. Hemos descubierto algo totalmente nuevo», señala Sacha.

«No había ninguna razón para pensar que esto fuera a eliminar por completo el virus. Hemos descubierto algo totalmente nuevo»

El éxito de la fórmula reside en una sinergia letal para el patógeno cuando se aplica en la ventana de oportunidad de las primeras 72 horas tras el contagio. Para explicar la efectividad de la combinación, Nancy Haigwood, inmunóloga y viróloga del ONPRC y coautora del estudio, recurre a la metáfora de una inundación en una vivienda: la terapia antirretroviral actúa cerrando el grifo para evitar que el virus siga multiplicándose; los anticuerpos neutralizantes friegan el suelo, acorralando y reduciendo la cantidad de virus que circula por la sangre; y el leronlimab funciona como una válvula que sella herméticamente las habitaciones impidiendo que los restos del virus infecten a nuevas células.

«Por razones que aún no comprendemos del todo, el VIH tiene una predilección casi absoluta por utilizar los receptores CCR5 para infectar las células. Al bloquearles ese acceso, es como si le quitáramos el combustible al fuego», añade Sacha.

Hacia el ensayo clínico en humanos

El hallazgo revela que la interacción entre el virus y el sistema inmunitario durante los primeros días de la exposición es mucho más vulnerable de lo que se asumía hasta la fecha. La gran incógnita que intentarán responder los científicos en las próximas fases es hasta qué punto se puede ampliar esa ventana temporal de intervención. «Solo hemos probado la eficacia a los tres días de la infección. ¿Podría funcionar una semana después? ¿O a las dos semanas? Queremos averiguar hasta dónde podemos estirar el margen y seguir purgando el virus», plantea Sacha.

Dada la estrecha similitud anatómica e inmunológica entre los primates no humanos y nuestra especie, el equipo se muestra muy optimista respecto al paso a la fase clínica. Si los ensayos en humanos confirman estos resultados, el tratamiento representaría un giro histórico en la lucha contra una epidemia que aún causa 600.000 muertes al año en todo el mundo.

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