Científicos elaboran el primer mapa molecular del hígado graso

El trabajo, publicado en Nature Metabolism por equipos de la Universidad de Cambridge y el EMBL-EBI, identificó un panel de 57 genes detectable en sangre que supera en precisión a las pruebas clínicas disponibles hasta ahora.

La enfermedad hepática más prevalente del siglo XXI, conocida en Latinoamérica como hígado graso no alcohólico o esteatosis hepática no alcohólica (denominada internacionalmente como disfunción metabólica asociada a enfermedad hepática esteatósica, MASLD por su sigla en inglés), afecta a un tercio de la población adulta global y suele detectarse en estadios avanzados, cuando ya es tarde para revertir gran parte del daño.

Ahora, científicos de diversos centros europeos, como la Universidad de Cambridge y el Instituto Europeo de Bioinformática EMBL-EBI, lograron elaborar el primer mapa molecular que reconstruye el avance continuo de esta enfermedad y permite determinar con precisión el estadio en el que se encuentra una persona mediante biomarcadores en sangre, lo que podría transformar el diagnóstico y monitoreo de la afección.

Hasta la actualidad, la identificación clínica de la esteatosis no alcohólica dependía de métodos invasivos, como la biopsia, y de herramientas que la clasificaban en categorías estáticas según la apariencia del órgano al microscopio. Estos procedimientos implican riesgos y, además, limitan la comprensión de los verdaderos procesos biológicos que subyacen al daño hepático.

Un estudio publicado en la revista Nature Metabolism describe cómo el nuevo marco integra datos transcriptómicos, de proteínas y de histología que permiten reconstruir “el desarrollo de una trayectoria molecular precisa de la enfermedad; puede transformar la manera en que se diagnostica y monitorea la disfunción metabólica asociada al hígado”.

En términos simples, esto significa que los científicos lograron identificar y seguir las señales biológicas que cambian en el hígado a medida que la enfermedad empeora, permitiendo observar su avance paso a paso, y no solo cuando el daño ya es visible en el órgano.

Un mapa molecular de la enfermedad

La esteatosis hepática es un trastorno crónico cuya evolución varía según la persona, afectada por factores como el sexo biológico, la diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares asociadas. “Describir el hígado graso como una serie de estadios distintos simplifica en exceso una enfermedad dinámica”, señalaron los investigadores en el comunicado de prensa.

El análisis realizado por equipos de Open TargetsEMBL-EBI y Universidad de Cambridge permitió, por primera vez, anclar cambios genéticos específicos a los patrones de daño en el tejido, superando la fragmentación de los diagnósticos actuales.

“Este mapa molecular facilita visualizar cómo los procesos que determinan la lesión hepática cambian a lo largo del tiempo, lo que ayuda en el diseño de terapias a medida”, explicaron desde Open Targets.

La nueva metodología posibilitó ubicar a los pacientes en la trayectoria patológica de manera más precisa que los métodos convencionales, abriendo la puerta a la medicina personalizada para quienes padecen esta enfermedad.

Progresión molecular y terapias posibles

El marco propuesto no se limita al diagnóstico. Entre sus aportes se encuentra una red regulatoria que organiza los genes y vías moleculares clave en la progresión. “Esperamos que nuestro enfoque impulse un cambio conceptual sobre cómo se estudia y entiende la enfermedad”, puntualizó Ioannis Kamzolas, investigador de la Universidad de Cambridge y co-primer autor del artículo.

Los análisis identifican rutas asociadas con el remodelado de la matriz extracelular (lo que implica cicatrización y fibrosis), a la inflamación y a alteraciones metabólicas. El modelo refleja los genes activados en fases tempranas y los que predominan en etapas avanzadas, facilitando la priorización de terapias dirigidas según el perfil individual.

Según explicaron en el comunicado, “la trayectoria molecular proporciona un punto de partida para descifrar los mecanismos que subyacen en la enfermedad, lo que podría derivar en mejores terapias y herramientas de diagnóstico”.

El trabajo resalta también el valor de este enfoque para otras patologías metabólicas crónicas. “Es un argumento poderoso a favor de considerar esta metodología en afecciones donde obtener muestras repetidas de los pacientes resulta complicado”, subrayó Petsalaki.

En la actualidad, el hígado graso no alcohólico plantea un reto en salud pública, con pocas opciones terapéuticas aprobadas y una alta carga de morbilidad. La combinación de mapeo molecular de alta resolución y biomarcadores accesibles redefine las posibilidades de la medicina de precisión en hepatología.

 

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