Día Mundial del Corredor: claves médicas para sumarse al running de manera segura
El fenómeno de salir a correr sigue sumando adeptos en Argentina. Especialistas de DIM Centros de Salud brindan recomendaciones fundamentales sobre calzado, pisada y superficies para proteger el cuerpo.

Cada primer miércoles de junio se celebra el Día Mundial del Corredor (o Global Running Day), una iniciativa que nació en 2009 en Estados Unidos y que hoy moviliza a millones de personas en más de 170 países. En Argentina, el running ya es un fenómeno consolidado: miles de personas se vuelcan a las calles y parques, ya sea para competir en maratones o simplemente como un hábito para mejorar su calidad de vida.
Sin embargo, dar el primer paso requiere planificación. Los especialistas de DIM Centros de Salud abordan el running desde una perspectiva integral que une la cardiología y la traumatología.
El motor en marcha: Beneficios cardiovasculares y mentales
Desde el punto de vista del corazón, el running es un aliado indiscutido. La Dra. Ana Lucía Acosta (MN 148826 – MP 340564), cardióloga de DIM Centros de Salud, explica: «El entrenamiento aeróbico ayuda a mejorar la resistencia cardiovascular, logrando que el corazón actúe de una manera más eficiente. Así, transporta sangre a todos los órganos con menor esfuerzo, lo que se traduce en una menor presión arterial y frecuencia cardíaca».
Pero los beneficios van más allá de lo físico. El running es un poderoso regulador emocional. «Como toda actividad física, la liberación de endorfinas logra un mayor bienestar. La descarga por el ejercicio libera el estrés y, además, el cumplimiento de metas personales ayuda a trabajar la resiliencia», destaca la Dra. Acosta.
Para quienes quieren empezar desde cero, la cardióloga es categórica: el debut debe ser progresivo, idealmente acompañados por un entrenador y, de manera obligatoria, con un chequeo cardiológico previo que avale la aptitud física.
Cuidar la estructura: Calzado, pisada y la superficie ideal
El impacto repetitivo del running puede pasarle factura a las articulaciones si no se toman recaudos. El Dr. Víctor Cairoli (MN 140011 – MP 453019), Coordinador de Ortopedia y Traumatología de DIM CENTROS DE SALUD, señala que trastornos en el tendón de Aquiles, fascitis plantar, síndrome de fricción de la fascia lata o incluso fracturas por estrés son lesiones habituales si se ignoran las alertas del cuerpo.
Para prevenirlas, el traumatólogo pone el foco en tres pilares:
- El calzado y el estudio de la pisada: «Las zapatillas deben ser cómodas, estables y con buena amortiguación, especialmente si hay sobrepeso o se recorren largas distancias», explica Cairoli. Sin embargo, advierte que no es recomendable comprar calzado que ya venga con correcciones (pronadoras o supinadoras) de fábrica. «Lo ideal es usar zapatillas neutras y que la corrección sea a medida. Para eso realizamos el estudio biomecánico PieScan, una plataforma con miles de sensores que analiza la marcha y permite confeccionar plantillas personalizadas. Esto mejora el apoyo, optimiza el rendimiento y evita dolores».
- La superficie dónde se corre: A mayor dureza del suelo, mayor es el microimpacto que se transmite de forma ascendente desde el pie hacia la pierna, rodilla, cadera y columna lumbar. «Correr en superficies blandas como césped o tierra es la mejor opción para empezar. El asfalto es duro y puede causar desgaste a mediano plazo, aunque es más estable. Si elegimos césped, debemos asegurarnos de que el terreno sea parejo para evitar torceduras o esguinces», detalla el especialista.
- Fuerza y descanso: Coincidiendo con la Dra. Acosta, los profesionales remarcan que no es aconsejable correr todos los días. Se debe alternar el running con ejercicios de fuerza (para proteger rodillas y tobillos) y respetar los días de descanso. Asimismo, realizar estiramientos conscientes post-entrenamiento es clave para evitar contracturas y malas posturas.
Guía rápida para correr seguro:
- Chequeate: Hacé tu consulta cardiológica antes de empezar.
- Calentá siempre: Dedicá minutos previos a movimientos dinámicos y estiramientos suaves.
- Evaluá tu marcha: Conocé tu tipo de pisada para usar el soporte adecuado.
- Escuchá a tu cuerpo: No continúes entrenando si hay dolor. El dolor es una señal de alerta, no un desafío a superar.
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